El otro día pensaba en cómo algunas personas transforman el dolor en lenguaje
Otras lo transforman en fe
Otras en silencio
Y otras —las menos— consiguen transformarlo en belleza
Pensaba también en la comida.
En cómo muchas veces comemos o dejamos de hacerlo para sostener lo que no sabemos nombrar.
Para tapar lo que duele
Para sobrevivir a una pérdida
Para seguir adelante cuando algo dentro se rompió.
Y pensaba en el arte como refugio.
Como lugar donde el cuerpo descansa, donde la emoción se ordena, donde lo invisible encuentra forma.
Hoy me hace muchísima ilusión sentarme a conversar con alguien muy especial para mí: Teresa J Cuevas.
Teresa es artista, madre de tres hijos, amiga, hija de una familia numerosa, una mujer profundamente conectada con la fe y con una historia personal marcada por la pérdida de su padre, un antes y un después en su relación con el cuerpo, con la comida y con la vida.
Pero más allá de todo eso, Teresa es una mujer que ha hecho un trabajo profundo consigo misma.
Mucha terapia, mucho silencio, mucha verdad.
Y una forma muy honesta de estar en el mundo, sin disfrazar la herida, pero sin quedarse atrapada en ella.
A mí me encanta hablar con Teresa porque no corre.
Porque escucha.
Porque no responde desde la teoría, sino desde la experiencia vivida. Desde el corazón.
Y hoy me apetecía traerla aquí para tener una conversación íntima, sin prisa, que ojalá sirva.
Especialmente a quienes han atravesado pérdidas, cambios profundos o relaciones difíciles con la comida y con su propio cuerpo.
Podeis encontrar la obra de Teresa en: https://www.teresajcuevas.com