Retumbaron en las paredes de la sala de vistas del Tribunal Supremo. Vicotr de Aldama, el empresario central de la trama, el nexo corruptor, confesó, acusó, se volvió autoinculpar. Y aportó la principal prueba: él mismo. Su propio testimonio. Porque no hay que olvidar, hay que tenerlo siempre muy presente, el hecho de que Aldama es el acusado que está colaborando con la Justicia.