Pensar que Junts va a renunciar a su papel central en la política española y a desechar al presidente más débil y por tanto más coaccionable que jamás va a habitar la Moncloa porque está muy preocupado es desconocer la historia de CIU e ignorar que el compromiso de Puigdemont con la democracia española es precisamente el de erosionarla.De ahí que cause una cierta estupefacción este papel protagonista que el PP ha reclamado en un momento en el que debía limitarse a no entorpecer la contemplación de la degradación. Porque ni va a triunfar una moción ni probablemente sería deseable. No desde luego con estos socios. Pedirle su apoyo a los socios de este gobierno en una moción de censura sería tanto como atenuar su responsabilidad en lo ocurrido, porque si Sánchez se ha mantenido hasta ahora en el gobierno es porque han sido sus socios quienes lo han sostenido y lo han convertido en el más longevo presidnete de la democracia es porque sus socios lo han mantenido ahí. De manera que el único sentido que tendría una moción para el PP es para dirigirse a los españoles y no a los grupos parlamentarios. La segunda persona, para los españoles. Para los grupos, la tercera. Esa distinción es clave, porque hay que saber desde donde se habla y a quien se dirige uno.