En este episodio analizo el caso de Virginia, una profesional que distribuye un producto premium a través de terceros y que se enfrenta a una dificultad muy habitual: “no vendo porque es caro”.
La realidad es otra. El problema no suele ser el precio, sino la incapacidad de transmitir valor y, sobre todo, de conectar emocionalmente con quien decide. Porque sí, las decisiones de compra son emocionales y luego se justifican con lógica.
Además, cuando vendes a través de terceros, el reto cambia radicalmente: ya no solo tienes que convencer al cliente final, sino al vendedor intermedio. Y ese vendedor no repite lo que le enseñan, sino lo que le hace sentirse bien.
Por eso, si quieres que otros vendan tu producto, necesitas trabajar tres aspectos clave:
Cómo hacer que el vendedor gane más (parte racional)
Cómo hacer que se sienta seguro (confianza)
Y, sobre todo, cómo hacer que se sienta profesional y orgulloso al venderlo (emoción)
La clave no está en dar más argumentos técnicos, sino en ayudar a que el vendedor conecte con la emoción del cliente final y viva pequeñas victorias que refuercen su comportamiento.
Si no haces esto, tendrás un buen producto… pero nadie lo moverá.