Las primeras investigaciones del accidente ferroviario ocurrido ayer en Adamuz, Córdoba, señalan que uno de los trenes, el Iryo, descarriló debido a la rotura de la soldadura de un raíl. Esta rotura en el kilómetro 318,7 del raíl 23117 es la causa de que el vagón 6 del tren de alta velocidad se saliese de su trayectoria e impactara frontalmente con el Alvia 2384, que circulaba por la vía contigua en sentido contrario.
Por otro lado, tras el accidente ferroviario, la mayoría de partidos y gobiernos nacionales y autonómicos han parado su agenda política. Esta decisión ha tenido lugar durante todo el día de ayer y comenzó con la suspensión del encuentro entre Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijoo. El presidente del Gobierno tampoco acudirá al foro económico mundial Davos en Suiza. En su lugar, Sánchez se desplazó hasta Adamuz y ha asegurado que van a dar con la verdad.
Para acabar, el accidente de Adamuz debe ser un punto de inflexión. Los expertos no se atreven a emitir juicios sobre lo ocurrido, pues se trata de un tramo recién renovado y el Iryo que descarriló estaba casi nuevo. No obstante, esto no deja de lado los problemas que arrastra la infraestructura y que han provocado episodios graves.