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La ruta del dinero

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    Cómo protegerse ante la subida de la inflación

    26/03/2026 | 31 min
    La escalada del conflicto entre Estados Unidos e Irán ha introducido un nuevo foco de inestabilidad global que los mercados financieros, por ahora, gestionan con una calma tensa. Tras semanas de volatilidad, una tregua temporal de cinco días ha dado un respiro a las bolsas, aunque los analistas advierten de que las verdaderas tensiones se están gestando en otros frentes: el petróleo, la inflación y la deuda pública.

    El rebote de la renta variable, con el S&P 500 recuperando niveles clave tras perder momentáneamente los 6.500 puntos en futuros, contrasta con el deterioro progresivo de las expectativas macroeconómicas. “La tranquilidad es solo aparente”, coinciden expertos del sector. El encarecimiento del crudo, ya visible en el bolsillo de los consumidores, anticipa un repunte inflacionario inminente.

    El encarecimiento energético se ha convertido en el principal canal de transmisión del conflicto hacia la economía global. A diferencia de episodios recientes como la Guerra de Ucrania, el contexto actual presenta una debilidad estructural mayor: la economía mundial ya muestra signos de desaceleración.
    “El problema no es solo la inflación, sino que llega en un momento de menor crecimiento”, señalan analistas. Este escenario reabre el fantasma de la estanflación, una combinación especialmente dañina para los mercados: precios al alza y actividad económica a la baja.

    Además, los daños en infraestructuras energéticas en el Golfo Pérsico, con decenas de instalaciones afectadas según organismos internacionales, amenazan con prolongar las tensiones en la oferta. Empresas industriales y energéticas ya operan por encima de su capacidad para reparar redes de gas y petróleo, lo que podría amplificar el impacto inflacionario en los próximos meses.

    Aunque la bolsa resiste, la verdadera señal de alerta proviene del mercado de deuda. El bono estadounidense a 10 años se aproxima peligrosamente al 4,5%, un nivel que los analistas consideran crítico. Superarlo podría anticipar una recesión más severa de lo previsto.

    “El mercado de renta fija ya está descontando inflación y subidas de tipos”, explican expertos. Este movimiento ha provocado caídas generalizadas en fondos de bonos, tanto a corto como a largo plazo, evidenciando un desplazamiento al alza de toda la curva de tipos.

    El dilema para los bancos centrales es evidente: subir tipos para contener la inflación o mantenerlos para no asfixiar el crecimiento. La experiencia histórica del primer shock petrolero y decisiones controvertidas como el llamado ‘trichetazo’ en Europa siguen muy presentes en la memoria del mercado.

    En este contexto, los inversores están rotando hacia activos más defensivos. Los fondos monetarios y las letras del Tesoro resurgen como refugio, ofreciendo rentabilidades cercanas al 2,5% con bajo riesgo, impulsadas por el repunte del Euribor, que ya roza el 3%.

    “Es uno de los pocos segmentos que se beneficia directamente de las subidas de tipos”, destacan los expertos. No obstante, advierten de que estas rentabilidades podrían quedarse cortas frente a una inflación creciente.

    Otras estrategias ganan protagonismo, como los fondos de bonos flotantes —que ajustan su cupón al alza con los tipos— o los productos de ultra corto plazo. En cambio, los fondos ligados a la inflación presentan limitaciones por su elevada duración, lo que los hace vulnerables en un entorno de subidas de tipos.

    A corto plazo, la evolución del conflicto será determinante. La fragilidad del equilibrio geopolítico en el estrecho de Ormuz, clave para el tránsito energético mundial, mantiene en vilo a los mercados.
    Los analistas coinciden en que el escenario más probable es de mayor inflación en los próximos meses, con un crecimiento debilitado. En este contexto, recomiendan reducir exposición al riesgo sin abandonar completamente los mercados.

    “La clave no es salir, sino ajustar el nivel de riesgo”, subrayan. Frente a la incertidumbre, la diversificación, la liquidez y una gestión activa del riesgo se consolidan como las principales herramientas para navegar un entorno que podría volverse aún más complejo si la tregua actual no se consolida.

    Para protegerse ante este nuevo escenario, Joaquín Gómez, director adjunto de elEconomista.es, y Fernando Luque, editor senior de Morningstar, que presentan los fondos más adecuados para invertir y tratar de mantener las rentabilidades.

    Fondos monetarios

    La Française Trésorerie ISR (FR0000991390

    El único segmento un poco inmune a todo lo que está pasando son los fondos monetarios. Las letras del Tesoro las habíamos sacado de la cartelería del mercado de inversión porque ofrecían rentabilidades que no llegaban ni al 2%, pero ahora las tenemos de nuevo en el umbral del 2,5%. Además, este vehículo de inversión se beneficia de las subidas de tipos, y es útil tenerlo siempre a mano. El problema de estas herramientas es cuando se piensa en ellos a largo plazo, pero como refugio en una ocasión como esta no hay lugar mejor. Aunque hay que fijarse bien en las comisiones y en la operativa de traspaso.

    Francia se ha especializado mucho en este campo, y además del fondo seleccionado también ofrece otras grandes opciones de gestoras como Groupama, AXA.

    Fondos de ultra corto plazo

    DWS Floating Rate Notes (LU0034353002)

    Los productos de esta categoría, con una duración inferior al año, tienen el problema ahora mismo de que son muy sensibles a las subidas de tipos de interés. Si se suben los tipos, va a repercutir en su valor liquidativo. No hay muchas opciones, pero este producto de Deutsche Bank, que además es muy conocido en el mundo inversor (se usa como monedero para hacer traspasos entre fondos), ha pasado en un mes de perder un 0,12% a ganar un 0,04%. No es mucho, pero es positivo en un contexto complicado. En definitiva, si lo comparecemos con un monetario, ahora mismo ofrece una rentabilidad menor, pero si la situación recuperase pronto la normalidad, acabaría dando mejor resultado.

    Fondos ligados a la inflación

    AXA WF Global Inflation Short Duration Bonds EURH (LU1353950725)

    En un momento en el que la inflación es una amenaza real, muchos inversores pueden tener la tentación de protegerse. Y hay productos específicos para hacerlo, pero no acaban de gustar mucho. Son fondos que invierten en bonos ligados a la inflación. Pero tienen un problema con la duración, porque la mayoría de estos bonos los emiten los estados, como Francia o Alemania, con una duración relativamente alta. Este tiene la ventaja de que es global, y que está cubierto en euros.
  • La ruta del dinero

    Las oportunidades de inversión mientras continúa la guerra de Irán: defensa, ciberseguridad y energía

    12/03/2026 | 31 min
    La historia reciente sugiere, además, que los conflictos bélicos suelen tener un impacto limitado en los mercados. Estudios históricos sobre el comportamiento de la bolsa desde la guerra de Corea muestran que, de media, los índices suben un 3% tres meses después de un conflicto, un 6% a los seis meses y cerca de un 8% al año.

    Por ello, muchos inversores interpretan la actual corrección como un bache dentro del ciclo alcista que ha impulsado la revolución tecnológica y el llamado ‘rally de la inteligencia artificial’.

    Para entender qué sectores se van a ver más beneficiados en este nuevo escenario, Joaquín Gómez, director adjunto de elEconomista.es, y Fernando Luque, editor senior de Morningstar, presentan los fondos más adecuados para invertir y maximizar las rentabilidades.

    Defensa

    En este nuevo contexto, el capital está empezando a dirigirse hacia sectores beneficiados directamente por el aumento del gasto militar. El sector de defensa se ha convertido en uno de los principales receptores de flujos de inversión, ante la perspectiva de que numerosos países incrementen sus presupuestos militares para reforzar su autonomía estratégica. Oriente Medio, Europa del Este o países como Polonia ya estudian ampliar sus capacidades defensivas.

    VanEck Defense ETF A USD Acc (DFENG)

    Es un producto global, debido a que estamos ante un rearme generalizado. 

    Dnb European Defence Eu (NO0013528356)

    A nivel de fondos sí que seguimos apostando por un producto europeo. Es noruego, y es una buena opción. 

    Ciberseguridad

    A esta tendencia se suma el auge de la ciberseguridad, impulsado por la creciente importancia de la guerra tecnológica y los ataques a infraestructuras civiles y económicas. Es otro de los ejes que hay que tener en una cartera en un momento como este. Además, se suma que es un sector que ha caído mucho en los últimos meses, lastrado por el auge de la IA, así que la oportunidad es aún mayor. 

    L&G Cyber Security UCITS ETF (ISPY)

    Este ETF encaja bien en esta cartera, que no solo aborda la ciberseguridad y la seguridad militar, sino que también cubre la seguridad civil. 

    Allianz Cyber Security At EUR ACC (LU2286300988)

    Este fondo ya se está aprovechando del repunte provocado por el inicio de la guerra.

    Petróleo

    Más dudas genera el sector energético. El fuerte repunte del crudo ha llevado a muchas petroleras a cotizar por encima de los precios objetivo fijados por los analistas, lo que ha abierto el debate sobre si el sector ha subido demasiado rápido.

    Algunos gestores consideran que, si el conflicto se resuelve pronto, el precio del petróleo podría corregir con fuerza. Otros, sin embargo, creen que las compañías petroleras podrían resistir mejor que el propio crudo, como ya ocurrió durante la guerra de Ucrania.

    SPDR MSCI World Energy (WNRG)

    Este ETF invierte en petroleras a nivel mundial, en las grandes petroleras, que ya ha subido mucho. 

    Schroder Global Energy A ACC EUR (LU0374901568)

    La duda con este fondo es si, en realidad, el inversor no estará llegando tarde. Pero hay tanta incertidumbre sobre el crudo, que es una inversión que permite protegerse ante lo que pueda pasar.
  • La ruta del dinero

    Los sectores que se benefician del auge de la IA sin sufrir sus consecuencias

    26/02/2026 | 36 min
    🤖La inteligencia artificial ha dejado de ser una promesa tecnológica para convertirse en una fuerza macroeconómica con capacidad de alterar beneficios empresariales, empleo cualificado y modelos de intermediación financiera. Lo que comenzó como un rally bursátil concentrado en las grandes tecnológicas ha derivado en un debate más profundo: ¿estamos ante una nueva fase expansiva impulsada por la desinflación y la productividad o ante la antesala de un ajuste estructural de gran magnitud?
  • La ruta del dinero

    Cómo generarte una renta con fondos de inversión de reparto: la alternativa a los dividendos

    12/02/2026 | 33 min
    💶La búsqueda de ingresos periódicos vuelve a situar a los fondos de inversión con reparto de dividendos en el radar de los inversores europeos. Frente a la renta fija tradicional y a las carteras clásicas de acciones, estos productos ofrecen flexibilidad en activos, frecuencia de cobro y niveles de rentabilidad.

    🏦En un contexto en el que el bono gubernamental europeo apenas supera el 3% de rentabilidad, los fondos de inversión con reparto de dividendos resurgen como una herramienta cada vez más utilizada por los ahorradores que buscan generar rentas periódicas sin asumir necesariamente el 100% del riesgo de la renta variable. Así lo ponen de manifiesto Joaquín Gómez, director adjunto de elEconomista.es, y Fernando Luque, editor senior de Morningstar, con diversas propuestas para “crearse una renta” a través de fondos.

    🌱Tradicionalmente, el dividendo ha sido territorio casi exclusivo de las acciones, especialmente en Europa, donde el inversor, y el español en particular, muestra una clara preferencia por la retribución periódica. Sin embargo, los fondos de inversión permiten ir un paso más allá: existen clases de reparto en prácticamente todas las categorías, desde renta fija y fondos mixtos hasta renta variable europea, americana o emergente.

    Como muestra de la variedad disponible, Luque destaca tres fondos de reparto denominados en euros, con distintas frecuencias y niveles de rentabilidad:

    Ubs European High Dividend -EUR- P-Dist LU0566497516

    Se trata de un fondo de alto dividendo con sesgo hacia el sector salud, reparto anual y una rentabilidad cercana al 2,8% en los últimos 12 meses, priorizando la calidad de la cartera frente al dividendo máximo. Este fondo no lo ha hecho extremadamente bien, porque claro, como está infraponderado en el sector financiero, pues eso le ha marcado en cuanto a la rentabilidad.

    Fidelity European Hi Yld E-Md-EUR LU0718468068

    Un fondo de Fidelity con reparto mensual y una rentabilidad por dividendo en torno al 4,5%, orientado claramente a la generación de ingresos recurrentes. Y en euros, para estar cubierto ante los costes por el cambio de divisa.

    M&G (Lux) Em Mkts Bd A H EUR Inc LU1670631362

    Un fondo de M&G que reparte dividendos semestrales y ha ofrecido cerca de un 7,3% anual, beneficiándose del buen comportamiento de los mercados emergentes en un entorno de dólar débil.

    La recomendación común es clara: evitar clases denominadas en dólares si el objetivo es generar rentas periódicas, para no asumir costes recurrentes por cambio de divisa, especialmente en fondos con reparto mensual.
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    Japón reaparece como amenaza global: el gran cisne negro financiero

    29/01/2026 | 28 min
    Japón ha vuelto al centro del radar de los mercados financieros internacionales. Lo que durante décadas fue sinónimo de tipos de interés cero, deflación y rentabilidades inexistentes empieza a cambiar de forma abrupta, con implicaciones que van mucho más allá de Tokio. El detonante: el bono japonés a diez años, que en apenas un año ha pasado de ofrecer en torno al 1% a superar con claridad el 2%, alcanzando el 2,20%, un movimiento inédito en la historia reciente del país.

    Este giro altera uno de los pilares sobre los que se ha sustentado el sistema financiero global en los últimos años: el carry trade con el yen. Durante décadas, los inversores internacionales se han endeudado en moneda japonesa —barata y estable— para invertir en activos más rentables en Estados Unidos o Europa. Pero un bono japonés que ya paga más del 2% cambia por completo las reglas del juego.

    Japón es uno de los mayores exportadores de capital del mundo. Sus inversores colocan fuera del país cerca de cuatro billones de dólares, principalmente en renta fija estadounidense y europea. Mientras el diferencial de tipos siga siendo amplio —el bono estadounidense sigue ofreciendo alrededor de un 4,2%—, el atractivo no desaparece del todo, pero se reduce de forma significativa.

    El riesgo no está tanto en una venta masiva de bonos del Tesoro estadounidense por parte de Japón —escenario que los expertos consideran poco probable, dado su papel como aliado estratégico de Washington— como en un ajuste gradual que vaya drenando demanda de deuda en otros mercados. En Europa, ese efecto ya empieza a notarse: las expectativas de rentabilidad de los bonos han repuntado y el bono alemán podría acercarse al 3% por primera vez desde 2011, encareciendo la financiación de los Estados.

    El yen, en el centro de la tormenta

    La otra gran derivada es la divisa. El debilitamiento del yen ha sido clave para sostener el carry trade, pero en las últimas semanas el mercado ha asistido a un freno abrupto de su depreciación frente al dólar, justo cuando el cruce rozaba los 160 yenes por dólar. Todo apunta a una intervención —directa o indirecta— para sostener la moneda nipona, con la participación del Tesoro estadounidense.

    A Estados Unidos no le conviene un yen excesivamente débil: abarata las exportaciones japonesas, especialmente en sectores sensibles como el automovilístico, y complica la estrategia de la Administración estadounidense para reducir el déficit comercial. Un yen más fuerte, además, actúa como freno natural al carry trade y obliga a muchos inversores a cerrar posiciones, vendiendo activos en dólares para recomprar yenes.

    Paradójicamente, el repunte de las rentabilidades golpea con fuerza al propio Japón. Con una deuda pública que ronda el 250% del PIB, cada subida de un punto porcentual en el bono a diez años supone un fuerte impacto sobre las finanzas públicas. El Banco de Japón, principal comprador de deuda soberana, acumula importantes pérdidas latentes, especialmente en los tramos largos, como el bono a 40 años, muy sensible a las subidas de tipos.

    El trasfondo es político. Japón ha dejado atrás la deflación crónica y ha registrado episodios de inflación por encima del 3%. A ello se suma un ambicioso plan fiscal, valorado en unos 140.000 millones de dólares, que incluye ayudas directas y recortes de impuestos de cara a las próximas elecciones. Una combinación que inquieta a los “vigilantes de los bonos” y explica la presión al alza sobre las rentabilidades.

    Fondos de inversión: renta fija sí, pero con cautela

    Para el inversor particular, Japón sigue siendo un terreno complejo. La renta fija japonesa continúa ofreciendo retornos modestos y un elevado riesgo de pérdidas si los tipos siguen subiendo. Algunos expertos solo ven sentido a productos monetarios a muy corto plazo en yenes, más como apuesta a una apreciación de la divisa que por la rentabilidad del cupón, todavía por debajo del 1%.

    En renta variable, el panorama tampoco es claro. El Nikkei ha superado con fuerza los máximos históricos de los años 80 y cotiza con múltiplos elevados —PER de 18-19 veces— comparables a los del mercado estadounidense, pero sin liderar el crecimiento global ni el boom de la inteligencia artificial. Además, existe un patrón inquietante: en grandes crisis recientes, el Nikkei ha tendido a marcar máximos antes que Wall Street, actuando como un posible indicador adelantado de correcciones globales.

    Japón, durante años relegado en las carteras internacionales, vuelve así a escena como posible foco de inestabilidad. Un bono al 2,2% puede parecer modesto desde una óptica occidental, pero para un sistema financiero acostumbrado a tipos cero en Japón, el cambio es profundo. Si las rentabilidades siguen escalando, el impacto se sentirá en divisas, en los mercados de deuda y, en última instancia, en la economía global.

    El “gran cisne negro” que muchos inversores daban por descartado vuelve a nadar en aguas internacionales. Y esta vez, los mercados ya no miran hacia Japón con indiferencia.

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Acerca de La ruta del dinero

La inversión es uno de los viajes más apasionantes que se puede y debe emprender en la vida. Nos conduce a destinos tan increíbles como inseguros, y por esa obligación y necesidad de saber dónde nos adentramos queremos decubrir el mapa del dinero, el mapa de las oportunidades y riesgos. Acompáñanos para enfrentarte a esas decisiones tan importantes que deben permitir que nuestro ahorro crezca en relación a los objetivos que nos hemos marcado.
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