El acuerdo interino entre EEUU e Irán parece alejar el escenario más adverso, reduciendo el riesgo de una crisis energética más aguda y de un endurecimiento considerable de las políticas monetarias. Pero esto no significa que las perspectivas sean más positivas que antes de la guerra. Pasado el alivio inicial, los persistentes precios elevados de la energía y distintas megatendencias harán que los mercados sigan bifurcados, enfocados en la IA, en los beneficiarios de los “cuellos de botella” y en las salidas a bolsa de nuevos gigantes tecnológicos, con muchos otros sectores rezagados.