Hoy la Iglesia nos pone junto a una historia de fe que no es teoría: la memoria de San Carlos Lwanga y compañeros mártires. Son hombres y jóvenes que no negociaron el Evangelio cuando apareció el costo real. Y eso, en vez de entristecer, fortalece: recuerda que Dios sostiene a los suyos.
En este día, el apóstol Pablo escribe a Timoteo con una frase que parece dirigida a cada época: “reaviva el don”. Porque la fe puede apagarse no por ausencia de gracia, sino por cansancio, miedo o rutina. Pablo lo dice sin suavizarlo: el cristiano no recibe un “espíritu de cobardía”, sino un espíritu que impulsa.