Hoy, segundo domingo del tiempo ordinario, la Liturgia nos pone frente a la identidad profunda de Cristo. Nuestra línea de acción de enero es ser una Iglesia Cristocéntrica, y para ello necesitamos ojos que sepan ver. Nuestro lema será: "He aquí el Cordero: Luz que salva" y el símbolo: una mano señalando la cruz, como la de Juan el Bautista.