Ayer, respondiendo a la Gran Luz, dejamos las redes en la orilla. Pero hoy enfrentamos un peligro: que la rutina enfríe la decisión del domingo. Hoy celebramos a los Santos Timoteo y Tito, y San Pablo nos da la clave para no volver atrás: "¡Reaviva el fuego!". En una Iglesia Cristocéntrica, la fe no es un recuerdo estático, es una llama viva.