Hoy recorremos la historia de la salvación para recordar que Dios no improvisa: elige, acompaña, corrige, promete y cumple. Y el Evangelio nos coloca ante una verdad decisiva: «El que recibe a uno que yo envíe, me recibe a mí»; además, «el servidor no es mayor que su Señor». El lema semanal, «El Señor es mi pastor, nada me falta», se vuelve escuela de humildad: quien sigue al Pastor aprende a servir sin buscar protagonismo. El cayado nos recuerda que el pastor guía desde delante, pero también sostiene desde atrás. Abril sigue siendo mes de Eucaristía y Pascua: la mesa del Señor nos forma para el servicio.