"Nuestra vida está escondida con Cristo en Dios". Pero, ¿cómo podemos escondernos en la santidad de Dios si nuestras manos están manchadas por la injusticia? Hoy, el profeta Isaías en la Primera Lectura nos da la clave para entrar en esa "Nube Luminosa": no se trata de multiplicar ritos vacíos, sino de lavar el corazón mediante la justicia y la misericordia. San José, nuestro guía mensual, nos enseña que la verdadera pureza no es solo ausencia de mal, sino compromiso activo con el bien.