Hoy, jueves sacerdotal y eucarístico, la Palabra nos lanza una advertencia vital para nuestro lema semanal de "Ser Sal y Luz". Veremos cómo incluso el hombre más sabio de la tierra, Salomón, perdió su luz cuando permitió que su corazón se dividiera en su propio hogar. Si queremos ser "Iglesia Pueblo de Dios", no podemos tener dos señores en casa.