Estamos invitados a acompañar a Jesús en el desierto. El desierto, lugar teológico, lugar de encuentro con Dios. Silencio, soledad, sin apoyos, sin agua, sin alimento. No queda nada sino Dios. Y Él se revela en la pureza de espíritu: Jesús nos invita de manera especial los 40 días de Cuaresma para acompañarlo.