¿Y si el problema no es que no sabes por quién votar… sino que no sabes qué está buscando Dios en un gobernante?
En medio de elecciones, opiniones, encuestas y promesas, esta conversación nos lleva a algo más profundo que la política: el corazón. ¿Qué perfil debería tener una persona que gobierna según el diseño de Dios? ¿Cómo discernir sin dejarnos mover por emociones, campañas o miedo?
A la luz de la Palabra, se confrontan temas incómodos pero necesarios: el temor de Dios como fundamento de la sabiduría, la defensa de la familia, la integridad, la fidelidad a la palabra dada, la postura frente a Israel, la administración responsable, la justicia, la educación con valores y la capacidad real de gobernar. No se trata de perfección, sino de principios.
También se nos recuerda algo esencial: sí debemos participar, sí debemos votar, pero nunca poner nuestra confianza absoluta en un hombre. La historia bíblica muestra que cuando el corazón se aparta de Dios, aun los buenos reyes pueden fallar. Nuestra esperanza no descansa en un candidato, sino en el Señor que quita y pone reyes.
Más que una guía política, es un llamado espiritual: a discernir, a orar, a evaluar con responsabilidad y, sobre todo, a mantener el corazón totalmente comprometido con Dios.
Porque al final, la pregunta no es solo quién gobernará la nación…
la pregunta es: ¿en quién está puesta tu confianza?