La poesía española a lo largo del siglo XX ha mostrado, en sus diversas corrientes y generaciones, una profunda búsqueda de una voz singular, de una estética en la que la palabra fuera, al tiempo, una expresión de lo más íntimo y, al tiempo, una manifestación de las tensiones y cambios de cada momento. Esta contemporaneidad arranca con Rubén Darío, cuya influencia cambió, radicalmente, la razón y sentido poéticos. Cada generación dejaba su impronta, ya fuera los del 98, Machado y Unamuno, tan cercanos y tan distintos; la magna figura Juan Ramón Jiménez (Premio Nobel 1956) a la Generación del 27, con figuras como Federico García Lorca, Rafael Alberti y Vicente Aleixandre (Premio Nobel en 1977), que fusionaron tradición y vanguardia. Llega la poesía de posguerra, con Blas de Otero y Gabriel Celaya, con un enfoque más comprometido y, sobre todo, la del 50 con Gil de Biedma, Gloria Fuertes, Caballero Bonald, Claudio Rodríguez, entre otros.