La agresión rusa contra Ucrania ha provocado la mayor guerra en Europa desde 1945. También es la primera guerra en la que se emplean drones a gran escala, tanto en el aire como en el mar, y el primer conflicto importante que puede caracterizarse como una guerra híbrida, que combina operaciones militares convencionales, ciberataques y el uso activo de la desinformación. Esto último es un elemento clave de la propaganda bélica de Rusia, dirigida a su propia población, a Ucrania y al mundo exterior.