En Gonolava (Serbia) se ha realizado una investigación multidisciplinar que ha revelado, tras analizar los restos de un enterramiento que marcaba un túmulo, que los restos pertenecían a mujeres y niños sin parentesco que habían sido asesinados violentamente. Según Miren Iraeta Orbegozo, arqueogenetista e investigadora de este proyecto, la forma de enterrar estos cadáveres logró preservar muy bien el ADN sujeto de estudio.
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