San Francisco Fernández Capillas, formado en el convento de Valladolid, se embarca a través de México rumbo al Extremo Oriente junto a treinta compañeros más. Se ordenará sacerdote en Manila donde permanecerá algunos años ejerciendo su ministerio, hasta que en 1642 parte para China en una misión evangelizadora que le costará la vida. En 1646 es detenido, y después de dos años de prisión y torturas es decapitado el 5 de enero de 1648.