El asesinato de Eduardo Dato el 8 de marzo de 1921 supuso un golpe demoledor para la estabilidad de la Restauración. Fue el tercer magnicidio contra un presidente del Consejo tras Cánovas y Canalejas, eliminando al líder capaz de mantener la unidad del Partido Conservador frente a la escisión maurista. Dato representaba el reformismo conservador que buscaba integrar las demandas sociales para evitar la revolución mediante la «justicia social».
Un podcast de THE OBJECTIVE