El autor Eduardo Rabossi presenta esta obra con el propósito fundamental de desmantelar los prejuicios y estereotipos que han marginado a la filosofía analítica en los ámbitos académicos hispanohablantes. A través de un enfoque que combina la geopolítica de las ideas con el rigor conceptual, el texto identifica tres grandes tradiciones o "imperios" del pensamiento contemporáneo: el europeo-continental, el soviético y el anglosajón, ubicando el origen de la corriente analítica en este último. El autor sostiene que, a diferencia de otros movimientos, la filosofía analítica no se define por un cuerpo doctrinario rígido o un método único, sino por un "aire de familia" que agrupa a pensadores con intereses diversos. Entre sus rasgos distintivos, Rabossi destaca la preocupación por el lenguaje, una actitud favorable hacia el conocimiento científico y una firme defensa del rigor argumentativo frente a la solemnidad vacía. De este modo, el texto busca legitimar esta corriente como una disciplina profesional y profunda que aborda tanto problemas técnicos como interrogantes éticos y metafísicos fundamentales.