La tesis central de este libro es que el "arco moral del universo" se inclina hacia la justicia, la verdad y la libertad gracias al impulso fundamental de la ciencia y la razón. Michael Shermer argumenta que, a diferencia de la creencia común, la mayor parte del desarrollo moral de los últimos siglos es el resultado de fuerzas seculares y del pensamiento racional surgido de la Ilustración, y no de la religión.
A través de un análisis profundo basado en datos, la obra demuestra que vivimos en el periodo más moral de nuestra historia, evidenciado por el declive de la esclavitud, la tortura y la discriminación, así como por la caída drástica en las tasas de homicidio y muertes por guerra. El autor explica que el pensamiento científico nos permite superar errores factuales del pasado —como la creencia en brujas o la inferioridad racial— que antes justificaban atrocidades.
Shermer introduce conceptos clave como el "principio de perspectivas intercambiables", que utiliza el razonamiento abstracto para fundamentar la empatía y la justicia: al ser capaces de ponernos en el lugar del otro, extendemos nuestra preocupación moral a más personas y especies.
Finalmente, el libro no promete una utopía inalcanzable, sino una "protopía": un estado de progreso incremental donde la humanidad mejora paso a paso mediante la resolución de problemas reales y el uso de la evidencia. Es una obra optimista y necesaria para quienes desean entender por qué, a pesar de las malas noticias cotidianas, el mundo está mejorando de forma medible.