📚50 libros para comprender el mundo; suscríbete a la Biblioteca Polymata ➡ https://www.polymatas.com/la-biblioteca-polymata/📧 Si quieres que te mantenga al día de lo que pasa en Polymatas, suscríbete a la newsletter Píldoras de Sabiduría: https://www.polymatas.com/newsletter-pildoras-de-sabiduria/📄 Para leer el artículo del podcast y ver todas las referencias https://www.polymatas.com/predecir-futuro-mercados-prediccion/✍️ Haz una pre-reserva para la 2ª ed. del Curso Avanzado de Pensamiento Crítico ➡ https://www.polymatas.com/curso-pensamiento-critico/El 28 de enero de 1986, el mundo contenía la respiración mirando al cielo. 73 segundos después de despegar, el transbordador espacial Challenger se desintegraba en el aire frente a las cámaras de televisión. Fue una tragedia humana devastadora y, durante un tiempo, un misterio técnico absoluto. Nadie, ni los ingenieros de la NASA, ni la prensa, ni el público, sabía a ciencia cierta qué había fallado.Sin embargo, a miles de kilómetros de Cabo Cañaveral, en el parqué de la bolsa, algo extraño estaba ocurriendo.El transbordador había sido construido por cuatro contratistas principales: Rockwell, Lockheed, Martin Marietta y Morton Thiokol. En los minutos posteriores a la explosión, las acciones de las cuatro compañías empezaron a caer. El pánico es una reacción normal en los mercados ante la incertidumbre. Pero lo curioso fue lo que sucedió a continuación.Al final de la jornada, tres de esas empresas habían recuperado gran parte de su valor, cerrando con pérdidas de apenas un 3%. Pero la cuarta, Morton Thiokol, se desplomó casi un 12% y allí se quedó. No hubo ningún comunicado oficial de la empresa, tampoco filtraciones públicas. Pero una masa anónima de inversores, procesando fragmentos de información dispersa, había llegado a una conclusión: Thiokol era la responsable. ([ver estudio](https://maloney.people.clemson.edu/challenger.pdf))Seis meses después, la Comisión Rogers confirmó que la causa del accidente fue una junta tórica defectuosa fabricada, efectivamente, por Morton Thiokol. Lo que a la comisión le costó meses averiguar, el mercado lo "supo" en cuestión de minutos.---Hoy vamos a hablar de una de las capacidades más codiciadas del ser humano: la capacidad de predecir el futuro. Lo haremos a través de la mejor herramienta de la que disponemos actualmente: los **mercados de predicción**.Veremos cómo es posible que un grupo de extraños motivados solo por el dinero sea más inteligente que un panel de expertos. Nos preguntaremos sobre la sabiduría de las masas, y aprenderemos a usar los mercados de predicción para predecir el futuro mejor que los propios servicios de inteligencia. Empecemos.