Con la llegada del verano, miles de jóvenes aprovechan las vacaciones para intentar sacarse el carné de conducir. Pero, un año más, muchos se van a quedar sin poder presentarse al examen práctico. El permiso de conducir no es un lujo para muchas personas, sino una necesidad para acceder al empleo, estudiar o desplazarse. El atasco en los exámenes retrasa ese acceso y perjudica a los consumidores que han pagado por un servicio : han pagado clases, tasas, matrícula, pero no pueden completar, lograr su objetivo final, en un plazo razonable. Es un problema que afecta a miles de consumidores y que Desde el sector de las autoescuelas achacan a la escasez de examinadores y de personal administrativo en las jefaturas de Tráfico. En muchas provincias el retraso es de unos tres meses. Aunque lo peor, dicen, está en Barcelona donde el examen se puede demorar incluso hasta medio año.