Aunque no lo acepten, la derecha de Abelardo va a tener que encontrar fórmulas para construir puentes con la izquierda, si no quiere que el país se le salga de las manos. Y a la izquierda le va a tocar aceptar el resultado electoral y probar que puede sobrevivir y fortalecerse por fuera del poder. En este ambiente tan ríspido, la figura de Iván Cepeda emerge como un interlocutor importante porque, a diferencia de Petro, que es un instigador, Cepeda es un político que siempre ha cruzado puentes con los que piensan distinto.
Hoy la democracia colombiana tiene más anticuerpos para sobrevivir los embates autoritarios y para tramitar sus desacuerdos por la vía política. Lo dice nuestra historia reciente. Solo falta que nuestras elites y en especial el presidente electo, estén a la altura de estos nuevos vientos y no vean en este tránsito hacia la normalidad pasos de animal grande.
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