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Prohibido contar ovejas

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    Notas (musicales) a pie de página: Remezclas y versiones alternativas

    28/05/2026 | 29 min
    De Rosalía a La Oreja de Van Gogh: el nuevo pódcast analiza audaces adaptaciones sonoras que cambiaron el destino de temas icónicos.

    El presente episodio del pódcast musical se sumerge en el apasionante universo de las remezclas y versiones alternativas, reuniendo una selección de temas que se distancian notablemente de sus composiciones originales. Con el icónico tema Blue Monday de New Order (en su remezcla de 1995 por Hardfloor) sonando de fondo, el locutor introduce una sesión especialmente diseñada para los amantes de la música electrónica, el electropop y el synth-pop, contando con las aportaciones y comentarios de sus colaboradores habituales.

    La primera propuesta de la lista es la reinterpretación que el productor Kiko realizó en 2004 del éxito Rock Your Body de Justin Timberlake. El presentador desvela una curiosa anécdota histórica: este tema fue compuesto originalmente por el aclamado dúo The Neptunes, formado por Pharrell Williams y Chad Hugo, con el rey del pop, Michael Jackson, en mente. Tras el rechazo de este último, la canción acabó en manos de Timberlake, convirtiéndose en un hito de su carrera en solitario. La versión de Kiko, editada bajo el sello de culto Turbo Recordings de Tiga, aporta un marcado carácter de italo-disco y electro-house muy apreciado en las pistas de baile.

    A continuación, el programa analiza la sorprendente versión que la banda Queen of Japan hizo en el año 2000 del clásico de Kiss, I Was Made for Loving You. Caracterizados por sus extravagantes adaptaciones de himnos del rock, los de Múnich transforman la pomposidad de la pieza original en una propuesta de synth-pop minimalista. El locutor recuerda que el tema original de Kiss ya coqueteaba descaradamente con la música disco de finales de los setenta, un aspecto que esta versión explota desde una perspectiva electrónica mucho más fría y pausada.

    El viaje musical continúa en territorio nacional con Alaska y Dinarama y su emblemático álbum Deseo Carnal de 1984. En esta ocasión, se presenta la remezcla del tema Carne, huesos y tú a cargo de la banda madrileña Cycle. Fieles a su identidad sonora, Cycle inyecta guitarras afiladas, sintetizadores analógicos y un toque de rock electrónico industrial que refresca la canción original, dotándola de una atmósfera bailable pero oscura que entusiasma al equipo del programa.

    Uno de los momentos cumbres del programa llega con la remezcla de Slow de Kylie Minogue, firmada en 2005 por Michael Mayer y Reinhard Voigt. Este hipnótico y sugerente tema surgió casi de manera accidental en el estudio mientras trabajaban en otra producción. La combinación de una línea de bajo minimalista con la voz sugerente de la diva del pop da como resultado un clásico del techno pop contemporáneo.

    La música en español vuelve a tomar el protagonismo con Amatria y su versión de La Copa de Europa, el solemne cierre del aclamado disco Una semana en el motor de un autobús de Los Planetas. Publicada en 2015, esta adaptación logra el milagro de transformar la densidad melancólica y el ruidismo original en una pieza de indie pop luminoso y bailable, demostrando cómo una remezcla puede cambiar por completo la carga de una letra tan existencialista.

    El programa también rescata del recuerdo la magistral aportación de Playgroup (Trevor Jackson) a la discografía de Depeche Mode con su remezcla de Behind the Wheel. Concebida originalmente para la prestigiosa serie de sesiones DJ-Kicks de la discográfica K7, la remezcla desnuda el tema original de elementos innecesarios para potenciar un groove oscuro y altamente bailable, muy característico del sello Output Records que Jackson dirigía.

    En el plano de las sorpresas absolutas, destaca la versión de La negra flor de Radio Futura, realizada en 2011 por el proyecto barcelonés DeLaFe y Las Flores Azules para un homenaje organizado por el mítico periodista Julio Ruiz en su programa Disco Grande. La remezcla se adentra en terrenos de un hip-hop industrial denso y pesado, una dirección totalmente inesperada para el estilo habitualmente vitalista de DeLaFe.

    Hacia el final de la sesión, el locutor pincha la gélida y marcial remezcla que el productor francés Gesaffelstein hizo de A Palé de Rosalía en 2020, sustituyendo el aire trap original por un opresivo techno industrial oscuro. Acto seguido, suena la versión de Tiga del clásico de INXS, Need You Tonight, y se cierra el programa con una auténtica rareza humorística: la remezcla que el propio Tiga realizó en 2004 para el tema Bonus Track de La Oreja de Van Gogh. El locutor bromea afirmando que esta bizarra reinterpretación electrónica de la banda donostiarra bien pudo haber sido el detonante para que Amaia Montero abandonase la formación.
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    Las cosas de Palacios: Las notas fantasmas

    28/05/2026 | 24 min
    Del funk de James Brown al metal de Pantera, descubrimos cómo este recurso de percusión en la guitarra sostiene el ritmo de la música moderna.

    En este episodio se realiza un repaso exhaustivo sobre las notas fantasmas, también conocidas en el argot musical como dead notes o notas muertas. Los presentadores introducen la temática a raíz de una mención en el programa de radio Autoreverse, iniciando una animada conversación técnica y melómana sobre este recurso, que resulta ser una de las columnas vertebrales de la rítmica en la guitarra moderna a lo largo de diversos géneros musicales.

    La definición técnica de la nota fantasma se describe como el acto de rasguear las cuerdas de la guitarra con la púa o los dedos mientras la mano izquierda se posa sobre el mástil sin llegar a pisar los trastes. Esto impide que la cuerda vibre libremente y produzca una nota afinada, generando en su lugar un sonido puramente percusivo. Los locutores ponen como ejemplo cotidiano y fácilmente reconocible el célebre inicio de Smells Like Teen Spirit de la banda Nirvana, donde el característico rasgueo previo al riff principal constituye el ejemplo perfecto de esta técnica.

    El recorrido musical avanza hacia el funk y el soul, terrenos donde este recurso brilla con luz propia. Se destaca la figura de James Brown y su clásico Sex Machine, donde el guitarrista Jimmy Nolen asienta las bases del llamado scratching guitar. Asimismo, se analiza el trabajo de Nile Rodgers con la banda Chic en el éxito Good Times, utilizando la técnica del chucking para rellenar huecos rítmicos, lo que demuestra cómo la precisión rítmica puede dotar de una personalidad arrolladora a una composición sencilla.

    Posteriormente, el programa aborda exponentes más contemporáneos y virtuosos como Cory Wong, guitarrista de la banda Vulfpeck, de quien elogian su capacidad para combinar las notas fantasmas con el palm mute, una técnica que apaga el sonido con el dorso de la mano derecha justo después de pulsar la cuerda. En el ámbito del soul, rescatan Take Me to the River de Al Green, señalando que el guitarrista Teenie Hodges introduce estas notas muertas para otorgar al tema un patrón rítmico muy característico, priorizando la percusión sobre la melodía tradicional.

    La conversación se traslada después a estilos con mayor distorsión, donde las notas fantasmas adquieren un matiz diferente pero igualmente efectivo. Se menciona a leyendas de la guitarra como Stevie Ray Vaughan en Pride and Joy y a Jimi Hendrix en Voodoo Child, este último valiéndose además del pedal de efectos wah-wah. Los locutores coinciden en que la maestría de estos músicos radica en su habilidad para intercalar solos de alta complejidad con rasgueos apagados de manera casi simultánea y natural, destacando también a John Frusciante de los Red Hot Chili Peppers en el tema Can't Stop.

    En el terreno acústico, se pone como ejemplo el tema More Than Words de la banda Extreme, donde los golpes sobre las cuerdas imitan el golpe de una caja de batería. Por contraposición, en el metal extremo se analiza a Dimebag Darrell de Pantera en el demoledor 5 Minutes Alone, o a Joey Z de Life of Agony en el tema Weeds de su álbum Soul Searching Sun, donde las notas muertas se mezclan con la distorsión y los acoples de guitarra para crear texturas densas y agresivas.

    Para finalizar la sección, los tertulianos bromean de forma distendida sobre la posibilidad de que exista un superhéroe llamado "El Notas Fantasma", lo que desvía la conversación hacia referencias cinematográficas de finales de los noventa y principios de los dos mil, como la película de culto The Phantom protagonizada por Billy Zane y Catherine Zeta-Jones, o la parodia Scary Movie 2 con Tori Spelling. El bloque concluye con la promesa de realizar una futura sección dedicada a las notas fantasmas en la batería, entre risas y comentarios sobre la dinámica interna de su propio programa.
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    El Resplandor: Horrores olvidados

    28/05/2026 | 27 min
    Un repaso por las cintas de culto de los ochenta que marcaron la época dorada de los videoclubs y los efectos especiales analógicos.

    En este apasionante repaso por el cine de terror de los años ochenta, los colaboradores rememoran aquellas noches de desvelo que daban pie a descubrir joyas ocultas del videoclub. El punto de partida de la conversación es la película de culto Intruso en la noche (conocida originalmente como Intruder, de 1989), dirigida por Scott Spiegel y estrechamente vinculada al universo de Sam Raimi y su productora. Se trata de un slasher modélico ambientado en un supermercado durante el turno nocturno, donde los empleados son brutalmente asesinados. Los tertulianos destacan la truculencia de sus muertes, especialmente aquella en la que se utiliza una sierra de cinta para partir una cabeza por la mitad, lo que evidencia el carácter artesanal y desacomplejado de los efectos especiales de la época.

    El viaje nostálgico continúa con La quema (The Burning, 1981), una de las producciones más emblemáticas del subgénero de asesinos en campamentos de verano, escrita originalmente por los hermanos Weinstein. Se resalta la enorme influencia que tuvo el maestro de los efectos especiales Tom Savini, quien acababa de regresar de la guerra de Vietnam con una visión muy realista y cruda de la violencia física, algo que plasmó directamente en la gran pantalla. La cinta destaca por el uso de unas tijeras de podar como arma principal, creando escenas memorables de gore explícito y sumamente creativo que definieron la estética del cine de terror comercial estadounidense durante toda la década.

    Posteriormente, el debate se detiene en una obra algo menos conocida pero sumamente interesante por su componente metaliterario: Lecturas diabólicas (I, Madman, 1989), del director canadiense Tibor Takács, responsable también de la mítica La puerta (The Gate). La trama gira en torno a Virginia, una joven que lee una novela de terror sobre un médico deforme que arranca partes del rostro de sus víctimas, solo para descubrir que el asesino ha cobrado vida en su propia realidad. Los tertulianos alaban la atmósfera de cine noir y de estilo pulp que envuelve a la película, conectándola con la moda literaria de las novelas de bolsillo de terror de aquellos años, un fenómeno fuertemente impulsado por autores de la talla de Stephen King.

    La brutalidad vuelve a ser protagonista con El asesino de Rosemary (The Prowler, 1981), una salvaje cinta de Joseph Zito donde Tom Savini volvió a superarse a sí mismo en el diseño de las muertes, catalogadas por el grupo como unas de las más brutales y de peor gusto de la época, un factor que paradójicamente le añade valor artístico. De ahí pasan a comentar la extravagante secuela Hello Mary Lou: Prom Night II (1987), que funciona de manera independiente a la película original de la saga. La historia de Mary Lou Maloney, que regresa de la tumba con poderes sobrenaturales al más puro estilo de Freddy Krueger para recuperar su corona de graduación, es recordada con cariño por su espectacular e icónico póster ilustrado, donde se muestra a una chica saliendo de una taquilla envuelta en llamas.

    Los muñecos vivientes también tienen su espacio gracias a Dolls (1987), una producción de Charles Band dirigida por el gran Stuart Gordon. Esta breve película de apenas setenta minutos destaca por su tono gótico de cuento de hadas macabro, donde los juguetes cobran vida para impartir justicia contra aquellos adultos de mal corazón. El grupo analiza el uso magistral de la animación stop-motion y los efectos de escala, comparándola de manera favorable con la posterior y más longeva franquicia Puppet Master. Asimismo, se menciona de pasada El morador de las tinieblas (Cellar Dweller), escrita por un joven Don Mancini bajo seudónimo, consolidando el prolífico ecosistema de producciones de serie B de finales de los ochenta.

    Por último, los tertulianos recuerdan con una mezcla de horror y fascinación la película Transgen: Los genes de la muerte (The Kindred, 1987), célebre tanto por su inquietante póster, en el que se aprecia una mano tocando un frasco que contiene un feto deforme, como por la presencia de un estelar Rod Steiger en el reparto. La obra sobresale por sus excelentes y asquerosas mutaciones y transformaciones físicas corporales, que incluyen desde tentáculos hasta la aparición espontánea de branquias en los personajes humanos. En conclusión, el programa sirve como un completísimo y apasionado homenaje a una época dorada de creatividad analógica, donde las carátulas de los videoclubs despertaban la imaginación de los espectadores mucho antes de reproducir la cinta.
  • Prohibido contar ovejas

    Prohibido Contar Ovejas: El notas fantasma ya está aquí

    28/05/2026 | 1 h 33 min
    Felipe Couselo y sus colaboradores analizan la técnica del rasgueo apagado en el rock y reivindican el encanto del cine de serie B de los ochenta.

    En esta nueva entrega de Prohibido contar ovejas, el divertido programa nocturno de esRadio, su presentador, Felipe Couselo, se rodea de sus colaboradores habituales para ofrecer una velada repleta de música, cine de serie B y anécdotas compartidas. Junto a él se encuentran Alma Espinosa, Dani Palacios, Juanma González e Isaac Beechman, a quien cariñosamente rebautizan como Isán durante el programa. La emisión comienza con bromas sobre la voz ronca de Alma, afectada por el aire acondicionado de un evento del fin de semana, lo que desata una queja colectiva sobre el frío extremo de estos aparatos.

    El primer momento destacado de la noche llega de la mano de los regalos enviados por Pepe desde Cervera de Pisuerga, en la Montaña Palentina. El equipo realiza un desempaquetado en directo de deliciosos dulces típicos de la zona, como los famosos socorritos (tanto normales como bañados en chocolate) y unas pastas finas de té. Además, Pepe les envía regalos de Navidad atrasados que incluyen tazas y merchandising local bajo el lema Mi Norte. Este gesto genera un ambiente hogareño y distendido, muy característico del programa, que sirve como antesala perfecta para las secciones temáticas.

    La sección musical de Dani Palacios se centra en esta ocasión en versiones y remixes sorprendentes. La andadura musical comienza con un remix del tema Rock Your Body de Justin Timberlake, realizado por Kiko y editado por el sello Turbo Recordings. Palacios explica que esta canción, producida originalmente por The Neptunes (el dúo formado por Pharrell Williams y Chad Hugo), fue rechazada en su momento por Michael Jackson. A continuación, el colaborador presenta una llamativa versión disco-rock de I Was Made for Lovin' You a cargo de la banda muniquesa Queen of Japan, y un cover en clave de rock industrial y sintetizadores de Carne, huesos y tú de Alaska y Dinarama, obra de la banda Psycho, que sirve para recordar la etapa más oscura y de culto de la artista en 1984.

    Dani no se detiene ahí y continúa ofreciendo un ecléctico recorrido de remezclas notables. Destaca la versión de Slow de Kylie Minogue elaborada por Michael Mayer y Tobias Thomas, que cuenta con la voz de Matias Aguayo cantando de manera improvisada por encima. Asimismo, el equipo disfruta de la versión que Amatria realizó en 2015 del tema La Copa de Europa de Los Planetas, recordando su mítico álbum de 1998, Una semana en el motor de un autobús. El repaso musical culmina con la versión de Behind the Wheel de Depeche Mode por Playgroup, una pesada y oscura revisión de La Negra Flor de Radio Futura a manos de De La Fee y Flores Azules, el remix industrial de A Palé de Rosalía firmado por el productor Gesaffelstein, y la reinterpretación bailable de Toxic de Britney Spears por Felix da Housecat.

    Tras este bloque de versiones, Dani Palacios aborda de forma didáctica un concepto técnico muy particular de la guitarra: las notas fantasma (conocidas en inglés como ghost notes o death notes). El colaborador las define como una técnica en la que el músico apoya los dedos sobre las cuerdas sin llegar a pisar el mástil, logrando que el rasgueo produzca un sonido apagado, con un valor más rítmico y de percusión que melódico. Para que los oyentes lo entiendan de forma gráfica, utiliza como primer gran ejemplo el famosísimo inicio de Smells Like Teen Spirit de Nirvana, así como el característico rasgueo de Jimmy Nolen en Sex Machine de James Brown.

    La explicación de las notas fantasma prosigue analizando a otros colosos de las seis cuerdas. Dani destaca la técnica de Nile Rodgers en Good Times de Chic (un recurso conocido como chucking), el estilo de Cory Wong junto a Vulfpeck, la aportación de Teenie Hodges en Take Me to the River de Al Green, el clásico Pride and Joy de Stevie Ray Vaughan, el mítico Voodoo Child de Jimi Hendrix y el inicio de Can't Stop de Red Hot Chili Peppers a cargo de John Frusciante. Para cerrar este apartado técnico, muestra cómo se aplica este recurso bajo una distorsión extrema, pinchando 5 Minutes Alone de Pantera (con Dimebag Darrell al frente) y Weeds de Life of Agony (con Joey Z a la guitarra).

    Finalmente, Juanma González toma las riendas del programa con una de sus habituales secciones nostálgicas dedicadas al cine de terror de videoclub. En concreto, repasa aquellas películas que los jóvenes de los años ochenta alquilaban guiados únicamente por el impacto de sus carátulas ilustradas, más allá de la calidad real de la cinta. Entre los títulos analizados se encuentran Intruso en la noche (Intruder, dirigida por Scott Spiegel y con la muerte del director Sam Raimi en pantalla), Lecturas diabólicas (I, Madman de Tibor Takács), El asesino de Rosemary (The Prowler de Joseph Zito) y la secuela slasher Hello Mary Lou: Prom Night II. Juanma reivindica el encanto del cine de serie B de la época, sus efectos especiales artesanales y la magia de perderse en los pasillos de los antiguos videoclubes.
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    Prohibido Contar Ovejas: El arte de un buen baile

    26/05/2026 | 1 h 36 min
    De David Bowie a Whitney Houston, el espacio radiofónico de esRadio rinde tributo a la danza como una herramienta de sanación y libertad.

    Felipe Couselo presenta una nueva edición del programa Prohibido contar ovejas en esRadio, dedicado íntegramente en esta ocasión al arte del baile como un elemento de liberación universal. Couselo reflexiona sobre cómo la música y el movimiento corporal son capaces de romper barreras emocionales, citando una frase de la serie The Boys para destacar la importancia de bailar al menos una vez en la vida. A través de un recorrido musical, el locutor invita a los oyentes a dejarse llevar por el ritmo, sin importar las circunstancias personales o el estado de ánimo en el que se encuentren, proclamando que el baile es una herramienta de sanación colectiva indispensable.

    La andadura musical comienza con el popular tema I Don't Feel Like Dancin' de la banda estadounidense Scissor Sisters, una pieza irónica incluida en su exitoso segundo álbum, Ta-Dah. A pesar de su ritmo alegre y sumamente bailable, la letra describe la apática sensación de no querer bailar, haciendo un evidente guiño al clásico You Should Be Dancing de los míticos Bee Gees. A continuación, el programa se detiene en la imponente figura de David Bowie y su legendario tema Let's Dance, producido por Nile Rodgers. Couselo rememora la inclusión de esta canción en la banda sonora de la película Radio Encubierta, subrayando cómo el tema funciona tanto como una invitación al movimiento físico como una metáfora profunda sobre cómo decidimos conducirnos en la vida.

    El viaje continúa retrocediendo en el tiempo hasta finales de los años cincuenta con Do You Wanna Dance de Bobby Freeman, un tema de 1958 que exuda la esencia del más puro rock and roll primigenio. Couselo analiza la carga de sensualidad y expresión física intrínseca a este clásico, que ha sido versionado por artistas de la talla de Cliff Richard, los Ramones o los Beach Boys. Precisamente estos últimos protagonizan el siguiente bloque con su enérgico Dance, Dance, Dance de 1964, una composición de los hermanos Wilson y Mike Love que evoca de inmediato la cultura del surf, las fiestas playeras y la despreocupada juventud californiana de la época.

    Una de las grandes de la noche llega de la mano de Whitney Houston y su emblemático éxito de 1987 I Wanna Dance with Somebody (Who Loves Me), perteneciente a su aclamado segundo álbum de estudio, titulado sencillamente Whitney. Couselo se deshace en elogios hacia la portentosa voz de la artista, recordando su ilustre árbol genealógico musical como sobrina de Dionne Warwick y ahijada de Aretha Franklin, y destacando cómo este sencillo redefinió el pop bailable de la década. Este espíritu de libertad a través del movimiento sirve de enlace para hablar de Footloose, la mítica película de 1984 protagonizada por Kevin Bacon, cuyo tema principal homónimo, interpretado por Kenny Loggins, se alza como un himno contra la represión y el puritanismo.

    La música de corte latino se abre paso con la contagiosa y arrolladora Conga de Miami Sound Machine, lanzada en 1985 bajo el liderazgo de una espectacular Gloria Estefan. Couselo destaca cómo esta pieza sirvió para consagrar la transición de la artista desde las raíces tradicionales hacia el gran público del pop internacional. Además, analiza el curioso fenómeno sociológico de la conga en las bodas y celebraciones populares, donde el baile actúa como un agente desinhibidor infalible capaz de arrastrar a la pista incluso a los más reticentes, demostrando que el ritmo es capaz de derribar cualquier prejuicio.

    El programa rinde tributo también a la era dorada de la música disco con dos grandes referentes: The Jacksons y su bailable Blame It on the Boogie de 1978, seguido por el clásico Boogie Wonderland de la banda Earth, Wind & Fire, extraído de su álbum I Am de 1979. Couselo defiende con entusiasmo el legado de la música disco, a menudo denostada por la crítica pero poseedora de una energía inigualable orientada a la evasión y el disfrute. El locutor asocia el dinamismo de estas producciones con la necesidad de encontrar momentos de liberación emocional en medio de las tensiones cotidianas de la sociedad actual.

    En un giro más sombrío pero igualmente rítmico, suena Dancing with Tears in My Eyes de la banda de synth-pop Ultravox, un rotundo éxito de 1984 que oculta, bajo sus sintetizadores bailables, una dramática narración sobre un inminente apocalipsis nuclear. Esta idea de bailar ante la adversidad da paso al rebelde Billy Idol y su emblemática Dancing with Myself, inspirada en una visita del cantante a una discoteca de Tokio donde los jóvenes bailaban frente a sus propios reflejos en los espejos. Couselo resalta la fuerza de estos temas como mecanismos de resistencia y autoafirmación individual ante la soledad y el aislamiento que a menudo caracterizan a la vida moderna.

    La última parte del programa se convierte en un torbellino que abarca distintas décadas y estilos, comenzando por el año 1991 con la arrolladora Gonna Make You Sweat (Everybody Dance Now) de C+C Music Factory, un indiscutible clásico de las pistas de baile de los noventa. A esta le sigue la sofisticada Murder on the Dancefloor de Sophie Ellis-Bextor, publicada en 2001 y coescrita junto a Gregg Alexander, y la pegadiza Dancing on the Ceiling de Lionel Richie de 1986. Tras un recordatorio al clásico cinematográfico Grease con el tema Born to Hand Jive interpretado por los irreverentes Sha Na Na, el broche de oro lo pone el enérgico Chubby Checker con su inmortal The Twist, despidiendo el programa con una soberbia demostración de cómo el baile sigue siendo el lenguaje universal más potente para unir a las personas.
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