Desde la genialidad de 'Carrie' hasta el legado de 'Los Serrano', el programa de Couselo ensalza la autenticidad cultural y el criterio artístico.
En una nueva edición del programa Prohibido Contar Ovejas, conducido por Felipe Couselo, el equipo habitual de colaboradores se reúne para desgranar una amalgama de cultura cinematográfica, actualidad musical y nostalgia televisiva. La velada comienza con una distendida charla sobre la crítica cinematográfica, centrada en la figura de Juanma Rodríguez, quien recientemente recibió el aplauso público de Santiago Segura por su análisis de la película Odio. Esta introducción sirve de preámbulo para una noche donde la excelencia en el análisis y el criterio artístico marcan el paso, alejándose de la complacencia habitual de los medios generalistas.
El primer bloque de peso corre a cargo de Dani Palacios, quien dedica su sección a las claves del cine de Brian De Palma. Palacios defiende la figura de este director, a menudo injustamente relegado a la sombra de Hitchcock, destacando su capacidad para convertir traumas personales en lenguaje visual revolucionario. Se mencionan temas recurrentes como el voyeurismo y la observación, derivados de la infancia del director, así como su obsesión por desarmar la ficción cinematográfica. Según Palacios, para De Palma el cine es una mentira a 24 fotogramas por segundo, una herramienta tecnológica que, paradójicamente, sirve para desenmascarar la verdad tras el misterio.
En el aspecto técnico, se repasan los recursos estilísticos que definen la filmografía de Brian De Palma, tales como el uso de los planos cenitales, la pantalla dividida o split screen —memorable en el clímax de Carrie— y los complejos planos secuencia que desafían la capacidad narrativa del espectador. Palacios recomienda sesiones dobles para Semana Santa, incluyendo títulos imprescindibles como El fantasma del paraíso, Vestida para matar, Doble cuerpo, Impacto, Scarface y Los intocables de Eliot Ness. Este recorrido subraya la importancia de un cineasta que ha sabido manejar la violencia y el suspense con una maestría técnica inalcanzable para muchos de sus contemporáneos.
Posteriormente, Isaac Vizcaíno toma el relevo para analizar el panorama musical actual, celebrando lo que denomina un resurgimiento de las guitarras frente a la hegemonía de los ritmos urbanos artificiales. Vizcaíno presenta una selección de bandas que recuperan la esencia del punk y el rock con una frescura necesaria. Grupos como Hostia Pedagógica, Mala Gestión y Los Chivatos son puestos como ejemplo de una resistencia cultural que aboga por sonidos crudos y letras con actitud. El colaborador destaca especialmente a Alcalá Norte, banda que con su tema El hombre planeta lidera una avanzadilla de post-punk con una producción impecable.
La sección musical también rescata tesoros del pasado, como la banda Plástico, formación de finales de los setenta en la que militaron figuras como Eduardo Benavente antes de formar Parálisis Permanente. La inclusión de temas como Patinete homicida aporta un valor antropológico a la sección, demostrando que la autenticidad musical no es una cuestión de épocas, sino de talento y transgresión. Vizcaíno cierra su intervención con Leopardo y su tema No tengo un puto duro, una balada con toques de glam que sirve de himno generacional ante las dificultades económicas actuales, manteniendo siempre un espíritu festivo.
Finalmente, Alma cierra el programa con una sección dedicada al Día del Padre, analizando las figuras paternas más icónicas de las series de televisión. Desde la rectitud y protección del Tío Phil en El príncipe de Bel-Air, pasando por el patetismo entrañable de Ross Geller en Friends o la estupidez carente de maldad de Homer Simpson. La colaboradora reflexiona sobre cómo la televisión ha evolucionado en su representación de la paternidad, mostrando desde padres intimidantes como Tony Soprano hasta figuras protectoras en entornos apocalípticos como Rick Grimes en The Walking Dead.
El broche de oro lo pone la mención a Diego Serrano de la serie Los Serrano, cuya icónica escobilla de váter se convirtió en un símbolo de la disciplina doméstica española en la ficción. Alma destaca el corazón noble de este personaje, que a pesar de sus métodos caóticos, siempre buscaba la unión familiar. El programa concluye con el tema While My Guitar Gently Weeps de The Beatles, cerrando una emisión que reivindica los valores tradicionales de la cultura, la importancia de la familia y el respeto por el arte bien ejecutado, ya sea en la gran pantalla o en el escenario.