En este capítulo, exploramos uno de los mayores misterios de la evolución: el origen de las células eucariotas, el paso que permitió la aparición de la vida compleja. Un nuevo estudio ha analizado miles de especies y ha identificado un cambio clave: durante millones de años, genes y proteínas crecieron en paralelo, hasta que las proteínas alcanzaron un límite y la evolución adoptó una nueva estrategia basada en secuencias no codificantes y una regulación genética mucho más sofisticada. Un cambio que puede entenderse como una transición de fase, similar a las que estudia la física. Nos lo cuenta uno de los autores del trabajo, Jordi Bascompte, profesor en la Universidad de Zúrich.