Todo el mundo ha visto alguna vez un dibujo de ratón corriendo hacia un trozo de queso, y la imagen se ha repetido tanto en películas y dibujos animados que parece un hecho científico. No lo es. Los ratones son animales que en la naturaleza buscan alimentos ricos en azúcar y carbohidratos: frutas, granos, semillas. El queso no forma parte de su dieta natural y, cuando tienen opciones, lo evitan. Lo que ocurrió históricamente es más mundano: el queso se almacenaba en despensas y bodegas sin refrigeración, al alcance de cualquier roedor, y los ratones lo comían simplemente porque era lo que había. Si hubiera habido fruta, habrían ignorado el queso por completo. El resto lo hicieron los dibujos animados, que convirtieron una casualidad histórica en un rasgo definitorio de toda una especie.