Santos de la calle no es para caer ante una provocación. Al menos, ante una provocación gratuita. Y es que lo que provoca no es el título, sino la realidad originada por Jesús de Nazaret. Santos de la calle une de modo casi repugnante las realidades más extremas: la santidad y la miseria de la persona al no responder, el solo espíritu y la sola materia, lo más trascendente y lo más inmanente, lo más divino y lo más terreno, lo más bello y lo más repulsivo. 🔥