
“El Dios que hace fila” - 11 de enero (Mateo 3, 13–17)
11/1/2026 | 6 min
Mateo 3, 13–17En aquel tiempo, Jesús vino de Galilea al Jordán para que Juan lo bautizara.Pero Juan trataba de impedírselo, diciendo:“Soy yo el que necesita ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí?”Jesús le respondió:“Déjalo ahora. Conviene que así cumplamos toda justicia”.Entonces Juan accedió.Una vez bautizado, Jesús salió del agua; en ese momento se abrieron los cielos, vio al Espíritu de Dios descender como paloma y posarse sobre él, y se oyó una voz del cielo que decía:“Este es mi Hijo amado, en quien me complazco”.

"Cuando Cristo Crece" - 10 de enero (Jn 3, 22–30)
10/1/2026 | 6 min
Cuando Cristo crece, no te hace más pequeño: te hace más libreJn 3, 22–30En aquel tiempo, Jesús fue con sus discípulos a Judea y permaneció allí con ellos, bautizando.También Juan estaba bautizando en Enón, cerca de Salim, porque ahí había mucha agua. La gente acudía y se bautizaba, pues Juan aún no había sido encarcelado.Surgió entonces una discusión entre algunos discípulos de Juan y unos judíos acerca de la purificación. Los discípulos de Juan fueron a decirle:“Maestro, aquel que estaba contigo al otro lado del Jordán, y de quien diste testimonio, ahora está bautizando, ¡y todos van con Él!”Respondió Juan:“Nadie puede apropiarse nada si no le ha sido dado del cielo.Ustedes mismos son testigos de que dije: ‘Yo no soy el Mesías, sino el enviado delante de Él’.En una boda, el que tiene a la novia es el novio; el amigo del novio, que está a su lado y lo escucha, se alegra al oír su voz.Así también yo me lleno de alegría.Es necesario que Él crezca y que yo disminuya.”

“Si quieres, puedes limpiarme” - 9 de enero (Lucas 5, 12–16)
09/1/2026 | 5 min
Cuando te atreves a mostrar tu herida, descubres que Jesús no se aleja: se acerca y te toca.Lucas 5, 12–16Estando Jesús en una ciudad, se presentó un hombre lleno de lepra. Al ver a Jesús, cayó rostro en tierra y le suplicó: Señor, si quieres, puedes limpiarme. Jesús extendió la mano, lo tocó y dijo: Quiero, queda limpio. Y al instante la lepra desapareció. Él le ordenó que no lo dijera a nadie, sino: Ve, preséntate al sacerdote y ofrece por tu purificación lo que mandó Moisés, para que les sirva de testimonio. Pero su fama se extendía cada vez más, y acudían grandes multitudes para escucharlo y para que los curara de sus enfermedades. Él, por su parte, se retiraba a lugares solitarios para orar.

"Dios Empieza Hoy" - 8 de enero (Lucas 4, 14–22)
08/1/2026 | 6 min
Jesús no solo lee la Escritura… la cumple. Y ese ‘hoy’ sigue siendo hoy para ti(Lucas 4, 14–22)En aquel tiempo, con la fuerza del Espíritu, Jesús volvió a Galilea. Iba enseñando en las sinagogas; todos lo alababan y su fama se extendió por toda la región.Fue también a Nazaret, donde se había criado. Entró en la sinagoga, como era su costumbre hacerlo los sábados, y se levantó para hacer la lectura.Se le dio el volumen del profeta Isaías, lo desenrolló y encontró el pasaje donde estaba escrito:“El Espíritu del Señor está sobre mí,porque me ha ungido para llevar a los pobres la buena nueva,para anunciar la liberación a los cautivosy la curación a los ciegos,para dar libertad a los oprimidosy proclamar el año de gracia del Señor.”Enrolló el volumen, lo devolvió al encargado y se sentó. Los ojos de todos los asistentes a la sinagoga estaban fijos en él.Entonces comenzó a hablar, diciendo: “Hoy mismo se ha cumplido este pasaje de la Escritura que acaban de oír.”Todos le daban su aprobación y admiraban la sabiduría de sus palabras.

"Jesus en la Tormenta" - 7 de enero (Marcos 6, 45–52)
07/1/2026 | 6 min
Jesús no quita la tormenta primero… se hace presente.”Marcos 6, 45–52Después de haber saciado a la multitud, Jesús obligó a sus discípulos a subir a la barca y a adelantarse hacia la otra orilla, rumbo a Betsaida, mientras él despedía a la gente.Después de despedirla, se retiró al monte para orar.Al anochecer, la barca estaba en medio del lago y Jesús solo en tierra. Viendo que remaban con dificultad, porque el viento les era contrario, cerca de la madrugada fue hacia ellos caminando sobre el agua y quería adelantárseles.Al verlo caminar sobre el agua, los discípulos pensaron que era un fantasma y se pusieron a gritar, pues todos lo vieron y se llenaron de miedo.Pero Jesús les habló enseguida y les dijo:“Ánimo, soy yo, no tengan miedo”.Subió a la barca con ellos y el viento se calmó.Ellos estaban completamente desconcertados, pues no habían entendido lo de los panes, ya que su corazón estaba endurecido.



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