En este episodio, exploramos la urgente necesidad de contar con pastores piadosos, sólidamente bíblicos y bien capacitados como requisito fundamental para experimentar un verdadero avivamiento espiritual y una reforma en la iglesia. Lejos de conformarse con sermones superficiales o preparados a última hora, se enfatiza que el verdadero trabajo pastoral es integral y abarca no solo la predicación desde el púlpito, sino también la vida personal del ministro, la visitación y la enseñanza constante de los fundamentos. Finalmente, el episodio desafía a la congregación a ser bíblicamente sabia al momento de elegir a sus ministros y a obedecer el mandato de orar fervientemente al Señor para que envíe obreros verdaderamente calificados a su mies