Se cumplen 95 años de la proclamación de la II República Española.Para la izquierda y sus aliados en el Gobierno, es fecha de banderas tricolores, himnos nostálgicos y proclamas de "democracia". Para millones de españoles con sentido común y memoria histórica, es un día que invita más bien al recuerdo sereno y al rechazo: nada, absolutamente nada, que celebrar.La II República nació de un fraude electoral parcial, se consolidó con violencia callejera y murió en una espiral de caos, persecuciones religiosas, quema de conventos, colectivizaciones forzosas y un golpe de Estado que solo fue el epílogo de años de descomposición institucional. Entre 1931 y 1936 España pasó de ser una nación en desarrollo a un polvorín de odios fratricidas.Los mismos que hoy idealizan aquel régimen olvidan convenientemente los miles de muertos antes incluso de julio del 36, las expulsiones de religiosos, el asalto a la propiedad y la destrucción sistemática de la unidad nacional.Y lo más grave: ese espíritu de la II República no está enterrado en los libros de historia. Revive cada día en el Gobierno de Pedro Sánchez y sus socios.Para analizar esta y otras cuestiones, Josué Cárdenas pasa revista a la actualidad política del momento en una nueva edición de 'La Burbuja'.