En este episodio abrimos un debate incómodo pero necesario: ¿hasta dónde tiene sentido llevar el cuerpo en el running?
En los últimos años hemos visto cómo los retos extremos se multiplican: carreras de 24 o 48 horas, pruebas míticas como Barkley Marathons, Badwater o Spartathlon, desafíos cada vez más largos y cada vez más virales. Pero también aparece una pregunta inevitable: ¿corremos para superarnos… o para impresionar?
Hablamos del auge de lo extremo, de la presión invisible de las redes sociales, del ego en el deporte y de cómo el reconocimiento externo puede influir más de lo que pensamos en nuestras decisiones deportivas.
También reflexionamos sobre algo aún más profundo: qué estamos normalizando como comunidad runner, qué papel juega el género en la narrativa del límite y qué pasaría si nadie pudiera ver nuestras carreras.
Un episodio para pensar, cuestionar y recordar que correr no siempre tiene que ser más, más lejos o más duro.
Porque a veces el verdadero reto es encontrar el equilibrio.