267 episodios
- Habiéndose limpiado los chakras en el barro y llegado a la paz consigo mismo tras incontables desencuentros entre la obligación de su historia, el recuerdo de sus éxitos y el peso de sus deudas, el Deportivo amanece de regreso en Primera División decidido a escribir, ahora sí, una nueva página con la mirada situada en el porvenir. Quizás por eso el club, bien asesorado, haya entendido que era necesario un gesto cargado de simbolismo que lo acerca a su gente y lo trae más cerca del presente y, ojalá, del futuro. El Real Club Deportivo, nombre inmutable, normaliza su apellido y lo asimila al de la ciudad que lo acoge coincidiendo con su 120 cumpleaños. ¡Cuánto sufrimos, Martín! inicia su temporada estival saludando ese acierto y el resto de planes ilusionantes de la propiedad, pero también señalando cada una de aquellas ocasiones en las que Escotet les mira a los ojos y ve en Benjamín y Manuel un cliente y no un hincha. Para rebajar la cota de bolcheviquismo y para justificar el desembolso que tocará hacer en un nuevo carné y una nueva camiseta con escudo actualizado, se dan un paseo por el feirón: lo arrancan con entusiasmo y lo terminan con depresión al percatarse de la complejidad del mercado que viene. No saben quién es nadie (tanto tiempo lejos del fútbol profesional) y, percibiendo la precariedad económica del fútbol español, reparan en que quizás no quede otro remedio que entregarse a los sobres sorpresa. Bueno, y a la fortuna de ser deportivista, una condición que permite soñar con el retorno a casa del lateral izquierdo de la Roma. Con Angeliño Tasende bautizamos un verano en el que deseamos grabar tantos episodios como fichajes acometa Fernando Soriano.
- La dimensión enorme del Deportivo es autootorgada. Se la conferimos quienes nos obcecamos en seguirlo hasta donde cayó para levantarlo de nuevo. Los que hayan podido creerse más que el club coruñés durante esta travesía fuera del foco porque le faltaba categoría deportiva, saben de sobra que el deportivismo jamás se ha sentido menos que nadie. Y ahora que esa categoría deportiva también la ha recuperado, ¿qué le falta al Deportivo? ¿Qué se le puede menospreciar, pues? Que lo digan los ajenos. Los propios siempre nos sentimos colmados. El Deportivo tiene de todo. Nos tiene a nosotros, incluso más y mejor ahora, embarrados, que antes.
Al Dépor, al puto Dépor, lo mantuvimos con vida y nos la regala de vuelta.
¡Cuánto sufrimos, Martín! Podcast os quiere.
Impossible is nothing :-) - En el lapso transcurrido entre que se grabó este episodio y se publicó, el Deportivo da Coruña y/o de A Coruña (hay que ver lo que se mueven las cosas en unas semanas sin grabar) no dependía de sí mismo y volvió a ser dueño de su destino, porque así suceden las cosas en el más chalado campeonato de fútbol que en el mundo existe desde que a Celta y Sevilla hubo que sacarles las castañas del fuego y a un grupo de monos con silbato se les encomendó transformar el juego en una película stop-motion dirigida no a la competición deportiva y el entretenimiento de sus aficionados, sino a los sueños legisladores de un colectivo de señores que se excitan más por la perpendicularidad de un hombro que por un gol y que cuentan con la facultad de decirte que aquello que ven tus ojos no es real y que si un delantero remata con su cabeza el brazo inofensivo de un lateral, y si ese lateral, que ya es fatalidad, resulta ser futbolista del Dépor, pues en ese preciso momento se sienta jurisprudencia para explicar que son dos puntos menos para los coruñeses porque sí, y que si a la semana siguiente aquello se interpreta de forma diferente, pues no haber nacido deportivista y a otro con ese cuento. Uf. Lo que nos queda por vivir, Arsenio que estás en los cielos. Otro año más rozando la cardiopatía porque esa es la condena para los afortunados que elegimos torcer por El Mejor Club del Mundo©. Tres partidos restan (el de Cádiz nos lo tuvimos que imaginar erróneamente) en una competición que a estas alturas parece que gobiernan las Loterías del Estado. Al ritmo que Benjamín y Manuel gestionan sus agendas, quién sabe si el próximo ¡Cuánto sufrimos, Martín! Podcast que se publique lo grabaremos a) beodos; b) llorando; c) a y b son correctas. Pero mientras tanto, aquí dejamos este analgésico mientras preparamos el pecho para lo que venga, y hacemos retumbar los tambores de guerra al ritmo que marca la mosca de Granollers: “Bum, bum”.
- Fuenteovejuna, los cien mil hijos de San Luis, la marcha del millón de hombres, el 15M, las swifties, o cualquier otra manifestación comunitaria de unidad de espíritu y acción: ahí nos encontramos las y los deportivistas, todos a una, fusionados en un solo latir blanquiazul, despojándonos de cualquier rencilla o discrepancia estúpida, para concentrar nuestra energía como la “forza universal/genki dama” de Son Goku y suministrarla específicamente en la perilla de Antonio Hidalgo, el vórtice en el que convergen todos nuestros deseos e ilusiones de ascenso. Lo hemos decidido así sin necesidad de que medie ni una sola palabra, ni gestos ni miradas apasionadas, que cantó la Rubio, porque todos entendemos la importancia del momento y de que el líder de la nave se convenza de que nunca hubo energía negativa alrededor del equipo, siempre positiva, tan solo una pizca de preocupación y aburrimiento ante la injustificabilidad de los buenos resultados. Un par de autobuses con bengaleo, un par de previas bien armadas, y un par de partidos de fútbol (e incluso más) bien jugados por el equipo han bastando para declarar el estado de armonía. Tan solo faltaba ¡Cuánto sufrimos, Martín! Podcast para santificar las fiestas y decir que sí, que amén a todo, y que nosotros también entendemos que lo pasado, pasado está: un escupitajo en la mano y un apretón (de manos) para sellar esta entente cordial y ponernos todos a remar en la misma dirección para que nada enrarezca el ambiente en torno a una oportunidad que cuando nos veíamos compitiendo contra la Balompédica Linense nos parecía quimérica: el Deportivo está a ocho partidos de poder ascender directo a Primera División y, para los que aún recordamos un despeje de cabeza salvador de Borja Galán en las postrimerías de un partido en Comemierda que nos salvó de hundirnos, el escenario nos resulta bastante más impresionante que todo lo que nos puedan contar los informativos sobre el viaje más largo de la humanidad al espacio. Para odisea, la nuestra. Para aventura, la que nos espera estas semanas. Menos mal que ahora Benjamín y Manuel también sentimos el abrazo colectivo para poder llevar mejor las situaciones que nos aguardan. Fe no Dépor e ferro a fondo.
- La gente con mascotas acaba pareciéndose a sus animales igual que este podcast acaba pareciéndose al Deportivo. En un ejercicio de mímesis inaudito el ¡Cuánto sufrimos, Martín! Podcast desciende a un nivel de ignominia solo equiparable a la ruindad del juego del equipo por el que vive. Si pensábais que el fútbol de Antonio Hidalgo y sus muchachos era indefendible, esperad a (no) escuchar el terrorismo sónico perpetrado por dos tipos que, diez temporadas después, solo saben apretar el botón de grabar y que sea lo que dios quiera, como cuando todo lo que el Dépor propone es un pelotazo de Ferllo a Zaka y a santiguarse. Si este episodio está disponible en internet incluso arriesgándonos a que alguien invoque la protección de la Declaración Universal de los Derechos Humanos es para poder ganar unos días más hasta la próxima grabación que no atente contra la salud de las personas y porque, no lo negaréis, en otro guiño del destino hay algo poético en que esta atrocidad inaudible coincida en el tiempo con una depresión futbolística de tal calibre que solo puede ser compensada con un ascenso de categoría. Dicho de otro modo, hemos subido esto a las plataformas para demostrar que sí, que habíamos grabado (lo hicimos antes de jugar contra el Granada y no hay nada más que añadir a lo aquí expuesto, señoría), pero no recomendamos escucharlo porque es una experiencia tortuosa que, si en algún instante se soporta, es por la ayuda de Zigor Vallejo para maquillar la avería (corred a escuchar su “A Micro Descubierto”, un podcast como debe de ser). Lo dicho, podéis saltaros este episodio mientras buscamos hueco para grabar uno que se escuche. Como cuantosufriliebers que sois, no os merecéis esto. Como deportivistas, quizás tampoco una colección de bodrios como la que encadena el equipo. Nos oímos (esta vez sí) pronto.
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Acerca de ¡Cuánto sufrimos, Martín!
Un podcast deportivista desde la grada de Riazor. De aficionados y para aficionados del Dépor. Del Deportivo de A Coruña, ¡qué duda cabe!
Para no sufrir tu deportivismo en soledad: padecemos como tú, verbalizamos tu desesperación y, si podemos, nos reímos.
Arsenio ya explicó todo esto mejor que nadie: "Mucho que decir, poco que contar".
:-)
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