Tres llamadas que interpelan a nuestro mundo y a nuestra fe:
1.) Sí a la Paz. En un tiempo marcado por conflictos y tensiones, el Evangelio nos recuerda: “Bienaventurados los que trabajan por la paz” (Mt 5,9).
2.) Justicia frente al hambre. La campaña de Manos Unidas nos recuerda que no puede haber paz verdadera mientras haya personas que pasan hambre.
3.) La fuerza de la oración. La Iglesia invita a rezar por la paz, porque la oración transforma el corazón y abre caminos de reconciliación.