En el programa anterior contábamos los padecimientos y la misteriosa enfermedad que sufrió Fray Tomás, que le tuvo postrado en cama durante 40 años. Fray Tomás acogió esta cruz con alegría porque podía seguir a Jesús en el dolor. Dios le concedió diversos dones como el discernimiento de conciencias, el de profecía, pero fue sobre todo por el don de consejo, su fama se extendió incluso fuera de España. Desarrolló su ministerio desde la cama. Le consultaban y pedían su consejo personas de cualquier lugar de la cristiandad, incluso personajes importantes cuyo cargo era de gran responsabilidad.