Elvira nos ha escrito porque su padre, Manuel, es de los que no pasa ni una. Se compró unas zapatillas, le hicieron una rozadura en el pie y, como no se las querían devolver en la tienda, ¡acabó poniendo una hoja de reclamaciones!
Lo que no sabe Manuel es que Borja-Lapeño le va a llamar para decirle que, por culpa de esa queja, van a despedir a la dependienta... a menos que acepte un trato un poco "especial".