Beatriz de Madrid se ha compinchado con su hijo y unos amigos para darle un sustito a su marido, Francisco. Le han hecho creer que el chaval la ha liado pardísima en unos grandes almacenes.
Y para rematar la jugada, entra en escena San Bernardino. Va a llamar a Francisco haciéndose pasar por el jefe de seguridad para reclamarle una factura de 1.300 euros por los destrozos que ha causado su hijo.