La historia de Pilar arranca cada mañana en un autobús rumbo al hospital, con miedo e incertidumbre, y termina de vuelta a casa con una sensación de calma y propósito difícil de explicar. No es paciente ni familiar: es voluntaria. Dedica su tiempo a acompañar a niños hospitalizados que no tienen a nadie, a cogerles la mano, leerles cuentos o simplemente estar. Su propia vida, marcada por la pérdida de su hija y su marido, la llevó a transformar el dolor en compañía para otros. Su testimonio, recogido en el documental Leonas e impulsado por la labor de Majo Gimeno, pone el foco en algo esencial y a menudo invisible: la necesidad de afecto en los hospitales infantiles. Una realidad que también conocen de primera mano Pilar Herreros y Verónica Macedo, quienes destacan el valor del acompañamiento emocional dentro de centros como el Hospital Niño Jesús, donde profesionales sanitarios y organizaciones colaboran para que, más allá de la medicina, haya gestos que también curan.