1.134.- Carlos Zanón retrata en Objetos perdidos la crudeza de los bajos fondos en una metrópoli hostil, a través de un abogado con una vida rota que aspira a desaparecer
La Biblioteca de Sollo. Episodio 139
(Entrevista de Manuel Sollo). Todos estamos a dos malas decisiones de acabar en la calle. Todos estamos a dos pasos de desaparecer. El abogado Álex Gual cumple con el cupo: divorciado, cocainómano, diagnosticado de cáncer, experto en relaciones tóxicas, no le interesa el sexo pero sí la compañía. Es el protagonista de la nueva novela de Carlos Zanón, Objetos perdidos (Salamandra), que desde el título marca el perfil de los personajes que la pueblan. Álex vive en hotel de Barcelona llamado Excalibur y acude al karaoke Donna Summer. Es el antro que gestiona Señor Paco, el lugar desde el que controla los bajos fondos. Señor Paco utilizará a Álex para intentar estafar, con pruebas falsas, al detective que busca a un joven británico jugador de rugby desaparecido en la ciudad. Al mismo tiempo, el abogado mantiene una nociva relación con Lola K, una pintora en decadencia, y trata de acercarse a Inés, camarera colombiana. En la mente de Álex suena de forma constante los pareceres y consejos de Niño Gordo, la voz cáustica de la infancia que le señala la frontera entre el bien y el mal. El autor, que tiene los principales galardones de novela negra de España y es comisario de BCNegra, construye un relato existencialista y sentimental, de mirada compasiva, en el que despoja de todo romanticismo la supervivencia del lumpen y de unos seres solitarios y extraviados, víctimas de sus decisiones, en una metrópoli hostil.