Vamos con una de esas obras que cuesta clasificar, tanto en la carrera de su director, como en su momento histórico (aún en dictadura) como dentro del fantaterror.
Una obra de la que se pueden hacer, incluso, lecturas feministas y, a la vez, todo lo contrario: LA NOVIA ENSANGRENTADA.
Por un momento, hasta nos ponemos serios, pero después se nos pasa.