Alemania, 1842-1843. Gottliebin, una mujer de 28 años del pueblo de Möttlingen, comenzó a vomitar cristales rotos, clavos y hasta un ratón vivo. Durante los exorcismos realizados por el pastor Johann Christoph Blumhardt hablaba con 200 voces distintas (incluyendo muertos del pueblo que revelaban secretos enterrados), su cuerpo se hinchaba hasta duplicar su tamaño y levitaba pegada al techo mientras gritaba en latín y arameo.
Al final, tras dos años de lucha, el demonio salió diciendo “¡Hitler vendrá y yo con él!”. El caso está documentado en los archivos de la iglesia luterana y casi nadie fuera del ámbito teológico alemán lo conoce.