En junio de 1947, el carguero holandés SS Ourang Medan emitió una llamada de socorro desesperada: “Todos los oficiales incluidos el capitán están muertos, probablemente toda la tripulación… ¡Estoy muriendo también!” seguida de ruidos agonizantes.
Un barco cercano rescató a la tripulación: todos los 27 hombres encontrados con ojos abiertos en terror, brazos extendidos y sonrisas grotescas congeladas en la cara, como si hubieran visto algo inimaginable. Al intentar remolcarlo, el Ourang Medan explotó y se hundió. No hay registros de su existencia en archivos navales, y teorías van desde gases tóxicos hasta una maldición del mar de Indonesia. ¿Fantasma de un barco perdido o encubrimiento militar?