Sacrificio por los difuntos y nuevo acuerdo de paz:
Judas sale victorioso una vez más, tras una expedición contra Timoteo y Gorgias. Al trasladar los cuerpos de los soldados caídos a los sepulcros, se encontraron con que debajo de las túnicas de cada uno de los muertos había objetos sagrados prohibidos por la ley judía. Por ello, recurrieron a la oración y enviaron una colecta a Jerusalén para que se ofreciera un sacrificio expiatorio por los difuntos, con el fin de que fueran perdonados sus pecados. El año 149 el rey Antíoco avanzó contra Judea y, tras ser derrotado, llegó a un acuerdo de paz con los judíos permitiéndoles practicar su religión con libertad y dejando a Judas como gobernador de Judea con autoridad reconocida por el mismo rey.