Un tren Iryo, que cubre la ruta de Málaga a Madrid, descarrila en Adamuz, Córdoba, y colisiona con un tren Alvia con destino a Huelva. El trágico accidente deja 39 personas fallecidas y 48 heridas, de las cuales 12 permanecen en unidades de cuidados intensivos. Los equipos de rescate militares continúan las labores en la zona del siniestro, buscando posibles supervivientes, mientras la policía y la Guardia Civil investigan activamente las causas. El Ministro de Transportes y el Presidente del Gobierno se desplazan al lugar de la tragedia, y los Reyes de España cancelan su agenda oficial para regresar al país. La circulación ferroviaria entre Madrid y Andalucía se encuentra completamente suspendida, ofreciéndose alternativas como vuelos reforzados. Las familias de los afectados, incluidos los de 22 desaparecidos, reciben apoyo psicológico en centros habilitados. La situación genera consternación. Expertos señalan que el accidente es inusual, dado que el tren Iryo pasa una revisión ...