Probablemente muchos de nosotros hemos protagonizado esa experiencia infantil, entre curiosa y morbosa, de cortarle las colas a las lagartijas. Presenciar cómo se mueve el apéndice amputado es algo fascinante para un niño. No obstante, más increíble aún nos resultaba saber que la lagartija era capaz de regenerar el miembro perdido y volver a lucir, con el tiempo, un renacido extremo caudal. Victoria de Andrés nos explica este fascinante proceso biológico.