Durante la mayor parte de su vida, Lucila sintió que algo faltaba. Cuando descubrió que fue adoptada, a los 53 años, todas las piezas encajaron. En diálogo con Flor Lalor, recorre su historia: el secreto familiar, la búsqueda de sus orígenes, las heridas del silencio y la fuerza reparadora de saber quién es y de dónde viene. Un testimonio profundo sobre identidad, adopción y verdad.