Llegas del paseo, cierras la puerta… y tu perro sigue pegado a ti como una sombra. No rompe nada, no “da guerra”, pero está en modo alerta: se levanta si te levantas, salta con cualquier ruido, respira rápido, cambia de postura, mira la puerta, vigila… y tú te preguntas: “¿pero no debería estar KO?”
En este episodio te doy un giro importante: estar quieto no es lo mismo que descansar. Y si tu perro no descansa bien en casa, no le pidas autocontrol fuera… porque sale a la calle con el sistema nervioso ya cargado y cualquier estímulo le afecta el doble.
Qué te llevas:
Una checklist de 6 señales para saber si tu perro descansa de verdad o solo “no molesta”
Las rutinas que lo activan sin que te des cuenta (saludos fiesta, ruido de fondo, cero transiciones, atención solo cuando se altera…)
Cómo crear bajadas de intensidad y transiciones suaves (antes de salir, al volver, y al final del día)
3 herramientas simples para convertir tu casa en “modo zen”: zona de calma, pausas con masticación/lamido, y transiciones lentas
Por qué un transportín bien montado puede ser un antes y un después
Y la semana que viene seguimos con una herramienta que para muchos perros es literalmente un interruptor: nariz + boca.
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