Los registros históricos mas cercanos nos llevan hasta Rothbury, zona minera en las que en los almacenes de carbon, los establos, y en las propias viviendas de los mineros, las ratas suponían un grandísimo problema ya que infestaban túneles y almacenes, destruían la comida y transmitían enfermedades.
Para los mineros de Northurnberland que querían un perro capaz de exterminar las ratas que pululaban por las galerías, e incluso se dice que eran capaces de detectar y prever las explosiones de grisú, el Rothbury terrier era muy apreciado.
A la hora de criarlos seleccionaban a los más rápidos, duros, los mejores ratoneros y cazadores nocturnos, pero les faltaba algo que ningún terrier hacia: entrar en las madrigueras y correr liebres en campo abierto, por lo que introducirían la sangre de Whippet, obteniendo de estos cruces ejemplares de espalda arqueada, patas largas, cintura estrecha y una gran aceleración. Un perro con la anatomía del lebrel y el cerebro del terrier.
Acompáñanos en esta aventura en la que conocerás como han llegado hasta nuestros días; cuál es su carácter y qué necesitarán de ti para ser felices.
Rafael, en esta ocasión, nos cuenta la manera tan extraña en la que un amigo suyo se hizo con una pareja.
Te invito a que visites la web de la escuela canina Quercus.
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