Hoy el Galeón del Vacío no viaja a galaxias remotas, sino a nuestro propio patio trasero. Ponemos rumbo a Próxima Centauri, nuestra vecina más cercana, para investigar una señal que en 2019 hizo que el mundo contuviera el aliento: la BLC1.
Navegamos tras el rastro de una frecuencia pura y específica que parecía provenir de un mundo habitable. ¿Estamos ante la primera tecnofirma real de la historia o ante un sofisticado espejismo provocado por nosotros mismos? Un viaje por la delgada línea que separa el contacto definitivo de un simple eco humano en la oscuridad.
Subid a bordo, a veces, para escuchar al universo, primero tenemos que aprender a silenciar nuestro propio ruido.