María Luisa Alpuente es historia viva de España. Ella, junto a las mujeres de su familia, trabajó entre los años 40 y 60 en un centro familiar en Elda, Alicante, cuando todavía los teléfonos funcionaban con manivela y existía la profesión de telefonista. Allí trabajaba junto a su madre, la jefa, y sus tías. Tenían prohibido contar todo lo que escuchaban, pero por allí pasaban todos los cotilleos del pueblo. No todo iba a ser trabajar.