Marga Llorente formó parte de las primeras organizaciones de lesbianas que se montaron en los años 70 y 80 en Madrid. Por entonces hacían "la acción revolucionaria del día" para hacerse visibles: "Íbamos al metro, nos morreábamos y la gente nos insultaba, pero por lo menos se enteraban de que existíamos". Ahora, ya jubilada, acaba de montar la Asociación Cantapaxarina para intentar poner en marcha un proyecto de viviendas colaborativas. Las lesbianas mayores, muchas sin pareja ni hijos, tienen un problema de aislamiento y necesitan crear redes de apoyo y convivencia.