Jamón frío = crimen gastronómico. Si alguna vez has servido jamón ibérico directo de la nevera, has abierto el loncheado al vacío “para luego” o has colocado las lonchas como si fueran naipes, este episodio es tu juicio… y tu indulto.
En El Anticrítico Gastronómico para esta ocasión montamos un consultorio de jamón ibérico para aprender a comprar y servir ibéricos sin postureo y sin cuñadismos. Lo hacemos en tres partes: dudas reales (de casa, de tienda y de súper), un juego de roles con el comprador típico (sí, el pesado) y un repaso final a los errores domésticos que más se repiten… con soluciones que puedes aplicar hoy mismo. Y lo hacemos contando con la colaboración de una invitada experta en la materia: Carmen Curto, al frente de Ibéricos Montellano
Aquí no hay misticismos: hablamos de paleta o jamón, de cuándo conviene jamón loncheado, de la temperatura del jamón ibérico, del plato y la presentación, de cantidades por persona, del eterno jamón con pan con tomate, de cómo guardar jamón ibérico sin estropearlo, de etiqueta y precinto del jamón ibérico (los colores que importan) y del mito que más daño ha hecho a la humanidad: “cuanto más oscuro, mejor”. Spoiler: no.