WOODY SHAW: los años ochenta:
UNITED - New York, March 7, 1981 - United, Blues for Wood (1) - Woody Shaw (tp,flhrn) Steve Turre (tb) Gary Bartz (as-1) Mulgrew Miller (p) Stafford James (b) Tony Reedus (d)
Aunque el final de la década había sido el período más difícil en la vida musical de Shaw, algo estaba cambiando. Con el surgimiento de los Young Lions —los jóvenes leones—, especialmente el trompetista Wynton Marsalis, y el renacimiento del jazz acústico post-bop, se plantaron las semillas para una nueva apreciación de su música, y Shaw logró conectar con esta nueva generación de músicos. Grabó con varios de ellos y también incorporó intérpretes más jóvenes a su propio grupo, creando un intercambio generacional que benefició a todos.
De este modo, Shaw aseguró su lugar junto a iconos como Miles Davis, John Coltrane, Art Blakey y Horace Silver: no solo como gran innovador del jazz, sino también como líder de banda y mentor. Los músicos jóvenes reconocían en él a alguien que había estado expandiendo el lenguaje del jazz durante décadas, y Shaw hallaba en ellos la energía y el respeto que le habían faltado en años anteriores.
Era irónico que, justo cuando su salud declinaba, su influencia comenzara a ser verdaderamente reconocida y valorada por una nueva generación de jazzistas.
De los cinco álbumes que Woody Shaw grabó para Columbia, United es el que más se parece a una blowing session. (En el jazz, una “blowing session” es una grabación informal en la que los músicos se reúnen principalmente para improvisar y “soplar” sus instrumentos de viento de forma espontánea.)
Shaw reunió a su banda habitual de la época —Steve Turre (trombón), Mulgrew Miller (piano), Stafford James (bajo) y Tony Reedus (batería)— y sumó al saxo alto Gary Bartz como invitado en dos de los seis temas.
El repertorio mezcla composiciones de Shaw, una pieza de Miller y otra de Wayne Shorter, junto con el estándar “What Is This Thing Called Love?”. Incluye también “The Greene Street Caper”, que, aunque figura como original, está claramente basado en “On Green Dolphin Street”.
El resultado es un disco que camina por la cuerda floja: mantiene una aproximación directa y accesible al jazz sin perder el espíritu aventurero que caracterizaba a Shaw. Es música que fluye con naturalidad, en la que cada músico tiene espacio para brillar sin que las piezas se vuelvan demasiado cerebrales o complicadas.
SOLID - Englewood Cliffs, NJ, March 24, 1986 - Solid (1,2) - Woody Shaw (tp) Kenny Garrett (as-1) Kenny Barron (p) Peter Leitch (g-2) Neil Swainson (b) Victor Jones (d)v
En el álbum Solid, Shaw se concentra en estándares de jazz y logra algo especial. Escuchamos una versión de diez minutos de “It Might as Well Be Spring”, el clásico “There Will Never Be Another You” y algo que no esperarías que funcionara tan bien: una interpretación acelerada y sorprendentemente efectiva de “The Woody Woodpecker Song”.
La mayor parte del disco presenta a Shaw en cuarteto, acompañado por Kenny Barron (piano), Neil Swainson (bajo) y Victor Jones (batería). En dos temas amplía la formación a quinteto, sumando al entonces prometedor saxo alto Kenny Garrett. Para la versión de “Solid” de Sonny Rollins, que da título al álbum, invita al guitarrista Peter Leitch, convirtiendo el grupo en sexteto.
El resultado es una pequeña joya. Shaw demuestra que no necesita composiciones complejas para brillar: su creatividad y la química con estos músicos transforman material conocido en algo fresco y personal. Es jazz directo pero sofisticado, en el que cada interpretación encuentra nuevos ángulos en melodías familiares.
BEMSHA SWING - Detroit, Michigan, February 26, 1986 - Bemsha swing - Woody Shaw (tp) Geri Allen (p) Robert Hurst (b) Roy Brooks (d)l Swainson (b) Alex Deutsch (d)
A pesar de sus problemas de salud cada vez más graves y de una vista muy deteriorada, Shaw seguía tocando increíblemente bien en 1986, cuando grabó este concierto en vivo en Baker’s Keyboard Lounge de Detroit. El material permaneció inédito hasta que salió como doble CD en 1997.
La pianista Geri Allen ya era una joven gigante del jazz, con un sonido muy personal que incluía ecos de Herbie Nichols en sus armonías. Robert Hurst apenas comenzaba a hacerse conocido en el bajo, mientras que el veterano baterista Roy Brooks —quien grabó la sesión— ya era una figura familiar.
La música post-bop aventurera incluye tres de los temas más alegres de Thelonious Monk, el estándar “Star Eyes”, dos composiciones de Shaw (”Ginseng People” e “In a Capricornian Way”) y un original de Wayne Shorter. “Eric” de Allen y “Theloniously Speaking” de Brooks funcionan como vehículos para lucir la sección rítmica.
Aunque no se piense de inmediato en Shaw y Allen como pareja musical, resultan ser un equipo que se inspira mutuamente. No hay rastro de declive ni de cansancio en el sonido de Shaw; sus solos rebosan invención constante e ideas entusiastas. Este conjunto, altamente recomendable, fue una de las últimas grandes grabaciones de Woody Shaw.
FREDDIE HUBBARD, WOODY SHAW - THE ETERNAL TRIANGLE, Englewood Cliffs, N.J., June 11& 12, 1987 - The Eternal Triangle, Down under - Freddie Hubbard, Woody Shaw (tp) Kenny Garrett (as) Mulgrew Miller (p) Ray Drummond (b) Carl Allen (d)
“The Eternal Triangle” captura la colaboración entre dos de los trompetistas más formidables del jazz: Freddie Hubbard y Woody Shaw. Tras el éxito de “Double Take” (1985), este álbum retoma ese diálogo post-bop ardiente que habían iniciado.
La banda que los acompaña está a la altura del desafío: Kenny Garrett aporta su potente saxo alto, Mulgrew Miller se encarga del piano, y la sección rítmica la completan Carl Allen (batería) y Ray Drummond (bajo), todos músicos de primer nivel.
El repertorio mezcla composiciones originales de ambos líderes con piezas de Sonny Stitt y Lee Morgan. Es fascinante escuchar cómo estos dos maestros de la trompeta, cada uno con una personalidad muy definida, se retroalimentan y se desafían mutuamente.
Hubbard aporta la intensidad explosiva que siempre lo caracterizó, mientras Shaw responde con su sofisticación armónica y un sonido más introspectivo. El resultado es un intercambio musical dinámico en el que ambos se superan, empujados por la presencia del otro y respaldados por una banda que entiende perfectamente la química entre estos dos gigantes.
IN MY OWN SWEET WAY - Zurich, Switzerland, February 7, 1987 - Just a ballad for Woody - Woody Shaw (tp) Fred Henke (p) Neil Swainson (b) Alex Deutsch (d)
Aunque Woody Shaw nunca logró del todo el reconocimiento que merecía, tampoco grabó álbumes que no valieran la pena. Esta sesión tardía para el sello alemán In & Out —realizada apenas dos años antes de su muerte— lo presenta junto a una formación internacional: el baterista austriaco Alex Deutsch y dos talentosos canadienses, el pianista Fred Henke y el bajista Neil Swainson.
El repertorio incluye tres estándares, entre ellos “In Your Own Sweet Way” (Dave Brubeck) y “Estate”, además de un par de composiciones del grupo y “Just A Ballad For Woody” de Theresa Trainello.
A pesar de encontrarse en sus últimos años, Shaw suena tan inspirado como siempre. La química con estos músicos menos conocidos es notable: cada uno aporta personalidad sin eclipsar al líder. Henke demuestra especial sensibilidad para acompañar las líneas melódicas de Shaw, mientras que la sección rítmica de Swainson y Deutsch mantiene el flujo con elegancia.
Es hard bop avanzado de primera: sofisticado pero accesible, con la mezcla perfecta de técnica y emoción que caracterizaba a Shaw. Un testimonio de que, incluso en sus últimos años, seguía siendo uno de los trompetistas más creativos del jazz.
EPÍLOGO:
La historia de Woody Shaw es una de las más duras del jazz moderno. Afectado por problemas emocionales y casi ciego en sus últimos años, murió en 1989 tras un accidente en el metro de Nueva York, a los 44 años, sin haber recibido nunca el reconocimiento que merecía.
Su muerte dejó la inevitable sensación de una carrera interrumpida demasiado pronto: quedaba mucho por escuchar de él y mucho más que podría haber aportado. Shaw dejó una obra impresionante, poderosa y vigente, pero también la frustración de saber que su talento no fue plenamente valorado en vida.
Con el tiempo, sin embargo, su influencia sobre generaciones posteriores se volvió imposible de ignorar. Los músicos que vinieron después entendieron lo que muchos críticos y gran parte del público no habían captado: que Shaw fue uno de los innovadores más importantes de su instrumento, un artista que amplió el vocabulario del jazz sin perder la conexión emocional con la música.
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