El alma de la música no siempre ocupa el centro del escenario. A veces habita en la segunda fila, discreta, firme, sosteniendo todo sin pedir nada a cambio. Es esa presencia que no necesita palabras porque habla a través del sonido.
Así recordamos a Clarence dentro de la E Street Band: como un pilar, como un faro, como una voz que no cantaba pero decía tanto. Cada nota suya era abrigo, empuje y verdad. Sin estridencias, sin protagonismo forzado, pero absolutamente imprescindible.
Hoy lo celebramos desde el respeto, la memoria y la gratitud.
Que Dios te bendiga, Big Man.
Seguimos recibiendo notas de voz al +34 670 27 91 60, muchas gracias por hacerlo posible una semana más, nos escuchamos.