Alguien podría preguntarse por qué siendo «la niña de la cabellera al viento» personaje tan importante en la historia de «El hombre furioso» solo hay un episodio en el que sea su punto de vista el que se nos ofrece. ¿Es acaso machismo? ¿No tiene ella tanta importancia como él? ¿No tiene también derecho a sentirse furiosa? En respuesta a esas tres preguntas, yo diría que no, que sí y que sí. Sin embargo, las historias se cuentan habitualmente, desde el punto de vista de uno de los personajes. Y aquí viene una explicación que me recuerda a la que dio Antonio Tabucchi al hablar de «Sostiene Pereira». «El hombre furioso vino a mí y me contó su historia». ¿Suena a excusa conveniente? De verdad que no lo es. Es difícil de explicar, pero a veces, uno imagina un personaje, este cobra vida en nuestra mente, nos cuenta su historia y a nosotros no nos queda otra que escribir a su dictado. ¿Es una locura? No me atrevo a negarlo.
De todas formas, al principio hablaba de los puntos de vista. Este episodio es la misma escena relatada en el primero de la serie del hombre furioso, solo que, desde el punto de vista de «La niña de la cabellera al viento».